VIERNES 17 DE FEBRERO DEL 2006 / EDICION No. 24086 / ACTUALIZADA 12:30 am





EL HUMOR DE



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Problema perenne

Daniel Olivas

Un grupo de personas conocidas por sus antecedentes anárquicos y con visibles nexos políticos, cuando la nación se enfrenta a los complejos problemas de las elecciones nacionales pretende convertir en una realidad periódica y perenne la entrega de cuantiosas sumas de dinero imposible de encontrar en las raquíticas arcas de un República extenuada.

Unos individuos que en repetidas ocasiones han originado graves perjuicios a la economía y al orden público, vuelven a escoger al pueblo como víctima para obtener ilegítimos beneficios por medio de alteraciones al orden público y la negación del uso del transporte público. Pueblo, víctima propiciatoria que calla y en silencio casi vegetal sufre un destino que parece convertirse en una realidad periódica y perenne.

Todos estamos obligados a actuar, no podemos esperar nada bueno de los partidos políticos. El Estado sometido a chantajes políticos continuados ha perdido el nervio necesario para impulsar las medidas que la ocasión requiere. La Policía con pocos elementos humanos y materiales hace una labor que no convence. El Ejército podría ser una expectativa pero no se ha intentado movilizarla y alguna razón política debe existir para ello.

El pueblo es un elemento muy efectivo pero su intervención resulta muy complicada y más peligrosa. Es posible que alguien se preocupe de exponer con claridad y sin pretensiones políticas obtener el auxilio de una organización como la de las Naciones Unidas y proporcionarnos medios efectivos para las próximas elecciones, en términos suficientemente para impedir actos de esta naturaleza y también impedir los fraudes electorales que parecen estar siendo ya instrumentalizados.

Sabemos que hay políticos que consideran que sólo mediante el fraude electoral y político pueden tener esperanzas de triunfo.

Las Naciones Unidas con sólo la muestra de un interés real y sincero podrían restaurar el orden y la moral perdida. Mientras tanto el Gobierno debe tener una intervención decidida e inmediata y con mano fuerte y el temperamento que ha demostrado su titular en diferentes ocasiones tomar la determinación de defender hoy mismo los intereses del pueblo.
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