Primarias y partidos políticos
Guillermo E. Miranda
El clamor ciudadano para que los partidos políticos realicen elecciones primarias hace rato que perdió su objetividad, condición necesaria para convertirlas en la mejor encuesta posible a que puede aspirar un partido en busca de su excelencia política. En cambio han terminado convirtiéndose en una forma de adquirir protagonismo por parte de algunas organizaciones civiles y en objeto de recriminaciones, en la mayoría de las veces absurdas entre los partidos y sus líderes. Nadie discute que es deseable que los partidos realicen elecciones primarias internas antes de ofrecernos su oferta electoral. La lógica es simple, si un partido elige a sus candidatos democráticamente. Indiscutiblemente, este candidato tendrá una mayor aceptación a la hora de las elecciones.
Y lo más seguro es que sabrá emplear de buena forma el poder que se le confiera. Pero lo que tenemos actualmente es a un Frente Sandinista, que sin ningún pudor nos dice que en el FSLN las elecciones son para ratificar a su candidato único. Que es ni más ni menos que su eterno secretario general. Si vemos hacia Eduardo Montealegre y su ALN-PC. Este se pasó medio año pidiendo primarias y cuando se comenzó a hablar en serio de ellas, cambió radicalmente su discurso para decirnos que ya no hay tiempo, que el que quiera primarias que entre a su alianza, que de lo contrario él seguirá siendo candidato único . Al igual que don Enrique con la Ley Marco, le quiere heredar las primarias a los candidatos a diputados de su alianza.
Por el lado del Partido Liberal Constitucionalista, éstos andan más preocupados por convencernos que en esta ocasión no va a haber dedo mágico, en vez de concentrarse en ofrecer a sus precandidatos las mismas oportunidades con la mayor votación posible de sus afiliados. Pareciese que los PLC no se dan cuenta que no importa de qué manera las realicen, para sus adversarios siempre van a ser sucias. En cuanto a José Antonio y el Apre-CCN, éstos están en palco viendo quién ofrece más. Les puedo garantizar que veremos a José Antonio de vice o candidato a primer diputado nacional en la alianza que haya hecho la mejor oferta.
En cuanto a las organizaciones civiles, específicamente el Movimiento por Nicaragua, sus dirigentes olvidan que Roma no se hizo en un día y que hasta Dios necesitó de seis días para crear el Universo. Nadie les discute que el día que tengamos una ley que obligue a los partidos políticos a hacer elecciones primarias, ese día habremos dado el primer paso para que en el futuro tengamos funcionarios públicos más honestos y sin más compromisos que los adquiridos con sus electores. Pero cómo llegamos ahí. Muy fácil, paso a paso sin correr y mucho menos pretender poner la carreta delante de los bueyes.
Primer paso: convirtiéndolas en ley de la República. Pero mediante un esfuerzo constante, coherente, realista y no protagónico. Si un ciudadano quiere influir en las primarias, que se afilie a un partido político y que vote por el candidato de su preferencia. Pretender que los partidos oferten sus primarias a la población en general es totalmente ridículo e ilógico. Si con las primarias queremos inculcar civismo, hagamos lo mismo con el ciudadano común. No es posible que en pleno siglo veintiuno todavía existan personas que digan que sino trabajan no comen y que los partidos no dan de comer. A éstos les puedo decir que hay partidos que te quitan el plato de la boca, te confiscan tus propiedades, te encarcelan y si te descuidas te condenan al exilio o muerte. Todo por no pensar como ellos.
El autor es analista político y directivo nacional del partido Resistencia Nicaragüense.

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