Y además
Mnemosine
Luis Sánchez Sancho
El amigo Jaime Vega me pidió escribir sobre Mnemosine, la diosa griega de la memoria. En realidad, acerca de esta deidad de la mitología griega ya escribí, hace dos años, el 2 de febrero del 2004, pero de manera parcial porque en aquella columna sobre Mnemosine fue compartida con Leteo, el río del olvido.
Mnemosine es hija de Urano (el Cielo) y de Gea (la Tierra). Ella es la madre de las nueve Musas y vive en una cueva del monte sagrado Citerón. De ese lugar mana el río Leteo que va a desembocar en una laguna que tiene el mismo nombre (Leteo), la cual está situada en el Infierno y de cuyas aguas beben las sombras (almas) de las personas que han muerto para olvidar todo lo que hicieron en vida.
El padre de las Musas es Zeus, quien para seducir a Mnemosine, que también es su hermana, Zeus se disfraza de pastor y le hace el amor durante nueve noches consecutivas, en la Piéride, comarca de Macedonia situada no lejos del monte Olimpo. Y de esa relación sexual Mnemosine da a luz en parto múltiple a las nueve Musas.
Pero la unión sexual de Zeus con Mnemosine no se debe sólo a la lujuria del dios superior del Olimpo. Es un designio de los dioses originales, quienes cuando terminó la guerra con los titanes por el control del poder sobre el cielo y la tierra —que ganaron los primeros—, le encargaron a Zeus crear las divinidades necesarias para proteger y auspiciar las reglas del nuevo orden establecido. A ese fin fue que Zeus se unió sexualmente con Mnemosine y la embarazó con las nueve Musas: Calíope, que auspicia y protege la épica; Clío, la historia; Erato, la lírica; Euterpe, la música; Melponeme, la tragedia; Polimnia, la pantomima; Talía, la comedia; Terpsícore, la danza; y Urania, la astronomía.
Con el mismo propósito Zeus le dio a Mnemosine la facultad de saber todo lo que ha sido, es y será; de conocer los orígenes y las raíces de la creación; y de darle nombre a todas las cosas y los seres que existen, para distinguir a cada uno de entre los otros. De manera que Mnemosine representa la memoria de la creación, del reino de los cielos, del mundo de la naturaleza y de la sociedad. Y por eso mismo es la encargada de enseñar a los humanos a razonar y a reconocer la singularidad y la diversidad del mundo que los rodea. De allí que sea identificada como diosa del recuerdo o de la memoria.
En Lebadea, Beocia, estaba la fuente de Mnemosine donde bebían quienes iban al oráculo de Trofonio, para tener acceso a la revelación divina. Y en el Hades, rodeando la entrada al reino de la muerte se hallaba otra fuente de Mnemosina, enfrente la de Leteo, en la que desembocaba el río del olvido y en cuyas aguas bebían las sombras o almas de quienes habían perdido la vida, para olvidar su vida terrena.
En cambio, los que beben de las aguas de Mnemosine no olvidan y nunca son olvidados. Según los mitólogos el sentido de este mito es que sólo viven quienes recuerdan y son recordados, de manera que muertos son aquellos que olvidan todo y que son olvidados por todos.
Esta creencia de los antiguos griegos fue recogida por el cristianismo, el cual predica que nuestros seres queridos que se van de este mundo acceden a la vida eterna y que sólo mueren realmente si los olvidamos.

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