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¿Falla la lucha contra la pobreza?
Pedro Belli
El autor es economista

Según el señor Jürg Benz, representante de la cooperación suiza y coordinador del grupo de apoyo presupuestario, Nicaragua ha avanzado en temas macroeconómicos, pero no en términos de reducción de la pobreza. En entrevista con LA PRENSA el 27 de mayo, el señor Benz declaró que los países cooperantes no ven avances en los indicadores de pobreza, educación básica y salud y le preocupa que no alcancemos las metas del milenio. Esta es la segunda vez en menos de dos meses que leo sólo lo negativo acerca de lo que está sucediendo en nuestro país. ¿Será que el Gobierno no comunica bien sus logros o es que no queremos ver el lado bueno de las cosas? La opinión del señor Benz influye sobre la opinión de otros donantes y por lo tanto es importante ver lo que ha pasado en Nicaragua.

Primero hablemos acerca de las metas del milenio. ¿A quién se le ocurrieron y qué son? En septiembre de 2002, 147 Jefes de Estado y 189 países concluyeron que el progreso se basa en desarrollo económico sostenible enfocado en reducir la pobreza. Escogieron 8 metas a cumplirse en 2015, midiendo el progreso a partir de la situación en 1990: (1) reducir a la mitad el porcentaje de personas con ingresos inferiores a 1 dólar diario (extrema pobreza); (2) lograr que todo niño complete la primaria; (3); eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria; (4) reducir en dos tercios la mortalidad infantil (menores de cinco años); (5) reducir en 75 por ciento la mortalidad materna; (6) detener y reducir la propagación del VIH/Sida y la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves; (7) garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; y (8) fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

¿Cómo vamos? En años recientes, hemos medido los niveles de pobreza cuatro veces, 1993, 1998, 2001 y 2004. La cuarta medición todavía no se ha publicado, pero las otras tres no apoyan las conclusiones del señor Benz. El porcentaje de la población en extrema pobreza en 1993 era de 19.4 y en 2001 se había reducido a 15.1. No avanzamos mucho, pero avanzamos. Igual pasó con la pobreza general. El porcentaje de pobres se redujo de 50.3 por ciento a 45.8 en el mismo período. Según el Banco Mundial, si el ingreso per cápita de Nicaragua aumenta 2 por ciento por año, para 2015 habremos alcanzado la meta del milenio de reducir la pobreza extrema a 9 por ciento. Esta meta es totalmente alcanzable si hay paz social y buenos gobiernos durante los próximos 9 años.

En lo referente a la educación primaria, el porcentaje de niños entre 7 y 12 años que asiste a la escuela subió de 78.5 por ciento en 1993 a 87.9 en 2001, un aumento de 9.4 puntos porcentuales. Para el Banco Mundial, este aumento en cobertura representa uno de los pasos más importantes hacia el logro de las metas del milenio. Tenemos 9 años para llegar al 100 por ciento. En cuanto a la meta de igualdad entre los sexos en primaria y secundaria, en Nicaragua ya hay igualdad.

En salud, el pesimismo del señor Benz no deja de tener justificación. La mortalidad infantil se redujo de 85 por mil nacimientos vivos a 36 entre 1980 y 2001, pero la meta del milenio es 20. La mortalidad de los menores de 5 años también se redujo, de 120 a 43 por mil nacimientos vivos entre 1980 y 2001, pero la meta del milenio es 24. Tenemos 9 años para reducir ambas tasas a más o menos la mitad. No estamos bien, pero estamos mejorando. Tal vez la ayuda de los donantes no haya tenido el impacto que se esperaba, pero tampoco se ha desperdiciado. Si el señor Benz quiere que aceleremos el paso, estoy de acuerdo con él.

¿Cómo acelerar el paso? Nicaragua tiene una enorme necesidad de recursos para reducir la pobreza y mejorar los niveles de educación y salud. No es realista esperar más ayuda de los donantes. Tenemos que generar esos recursos a través del crecimiento económico. Al igual que la Suiza del señor Benz, para crecer necesitamos exportar y para exportar necesitamos mercados. Los Estados Unidos de América nos acaban de dar mayor acceso a su mercado. La Unión Europea ha empezado a hablar de negociar tratados de libre comercio con algunos países centroamericanos. Excelente. Ojalá la Unión Europea empiece a rebajar los subsidios a sus agricultores y a abrir las puertas a nuestros productos agrícolas, como prometieron al formular la octava meta del milenio.

Por nuestra parte, tenemos que escoger a nuestros gobernantes con sumo cuidado. El próximo gobierno tendrá 5 años para adelantar en alcanzar las metas del milenio. Si no logra adelantar considerablemente durante ese período, habremos fallado como país en resolver problemas básicos que afectan a los menos favorecidos. En noviembre tendremos la oportunidad de votar por el candidato más indicado para atraer inversión, fomentar el crecimiento económico, formar un gobierno honesto y eficiente, y llevarnos hacia las metas del milenio. No la desperdiciemos.

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