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¿Qué significa la modernización?
José Antonio Peraza Collado
El autor es presidente del Consejo Directivo del Instituto 11 de Julio

Todos los días escuchamos en diferentes sectores sociales la necesidad que tiene Nicaragua de ingresar en un proceso de modernización acelerado que le permita librarse de los fantasmas del pasado, para que como el ave Fénix resurja de sus cenizas y emprenda la senda del desarrollo acorde con sus recursos.

Hay consenso en la sociedad, salvo en los pactistas, que este cambio pasa por la transformación del sistema político. Nicaragua tiene que superar el síndrome de la bicicleta estacionaria, que Alejandro Serrano Caldera define como la incapacidad de avanzar a pesar de los ingentes esfuerzos. Al igual que Sísifo, parece que estamos condenados por los dioses a lanzar la piedra al precipicio una y otra vez.

Pero la gran pregunta es, por qué esta modernidad tantas veces anunciada nunca puede ser conquistada. ¿En qué consiste ese proceso de modernización? Los estudiosos del fenómeno han definido la modernización como un proceso multifacético, que implica una serie de cambios en todas las zonas del pensamiento y de la actividad humana. En los países desarrollados los aspectos más visibles de la modernización son: urbanización, industrialización, secularización de la sociedad, democratización y participación de los medios de comunicación.

La modernización se expresa en diferentes ámbitos, específicamente, Huntington define la modernización sicológica como un cambio fundamental en valores y expectativas; tomando algunas de sus definiciones, he construido un marco referencial para entender qué significa modernización para Nicaragua. Sicológicamente, implica, que a través de la educación se pueden transformar los valores, para superar la reproducción de la pasividad de los pobres y la indiferencia de las clases privilegiadas; pero también significa, superar antivalores como la impuntualidad, la mentira y la indisciplina como elementos definitorios del ser nacional.

Socialmente, modernización significa extender las lealtades de la familia y de la aldea hacia la Nación; envuelve la superación de lo que Emilio Álvarez Montalván llama los antivalores de la cultura política nicaragüense: el personalismo, el familismo, cortoplacismo, el trascendentalismo y la violencia.

En el terreno económico, modernización es diversificación de las actividades a medida que las ocupaciones simples se vuelven más complejas y para Nicaragua significa estabilidad macroeconómica, más libre comercio y profundización de nuestra vinculación económica con las economías centrales.

No obstante, los distintos tipos de modernización, la modernización política es una de las que más urge a los nicaragüenses. Generalmente, es sinónimo de movilización social, implica trascender a los pequeños grupos con compromisos ideológicos, económicos y sicológicos para integrar gente con nuevas pautas de socialización y conducta. Para Nicaragua significa institucionalización y respeto e igualdad para todos ante la ley.

Se puede definir la modernización política: en primer lugar, como la racionalización de las estructuras de autoridad, reemplazando la legitimidad tradicional y carismática por una autoridad secular y racional. Para Nicaragua, implica depositar el poder en instituciones nacionales debidamente reconocidas y legítimas; en segundo lugar, distribuir los cargos y poderes sobre la base de méritos personales más que por atribuciones o relaciones familiares; y, finalmente, una creciente participación política de grupos sociales de toda la sociedad.

En conclusión, no puede haber un Estado próspero sin una sociedad moderna, y ésta se diferencia de la tradicional por una autoridad racionalizada, una estructura social diferenciada y por la participación de las masas.

La inestabilidad política endémica que ha padecido Nicaragua tiene varias causas, pero una de sus principales es la poca formación cívica y en valores democráticos que tienen los ciudadanos, principalmente los dirigentes políticos. Tenemos una profunda deficiencia en valores cívicos, siempre ha sido más importante, para nuestra clase política, manipular analfabetos que convencer a ciudadanos. Es por esto que todos los que tenemos alguna responsabilidad en la modernización política de esta sociedad, debemos promover la capacitación y la educación en todas las áreas para forzar la discusión inteligente y racional de los grandes problemas que enfrenta la Nicaragua del siglo XXI.

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