Dieciséis años atrás tomó sus maletas y abandonó su terruño: San Miguelito. Recuerda que con mucho dolor dejó a su mujer y sus cuatro hijos, convencido de que “el campesino no tenía futuro”. Las promesas de empleo se escuchan en cada campaña electoral, pero sólo quedan en eso, en promesas, advierte.
Ocho años de trabajo en una empresa de reforestación costarricense le permitieron ahorrar algún dinero, aunque tuvo que soportar las ofensas de los ticos que dicen: “Paisitas muertos de hambre”. Regresó a Nicaragua con sus ahorros compró una parcela en la frontera y hora su vida cambió.
Su fornida figura, manos toscas y callosas dan cuenta de quién es Dionisio Álvarez Herrera. Ese hombre que construye su futuro en la comunidad de El Coral, municipio de San Carlos. Él cuenta con una casa grande a este lado del mojón y, al lado de la guardarraya, en territorio costarricense también levantó una casita para llevar una vida nica-tico.
De aquella partida hacia un destino incierto recuerda: “Llegué ilegal, pero me ubiqué muy bien con un patrón nicaragüense. Trabajé durante ocho años en la empresa de reforestación Altamira, en Santa Fe de Aguasarcas, cantón de San Carlos, eran 13 mil hectáreas de teca (árbol corpulento, de hojas opuestas, grandes, casi redondas, enteras) y melina (tierra de alumbre) y me vine cuando ya había aprendido la ebanistería, sacábamos muebles hacia los países europeos”, relata.
Refiere que “aunque dilaté nunca me sentí bien porque los ticos tratan mal a los nicas, no les gusta revolverse con uno, a nosotros nos gusta trabajar por contrato o tarea y a ellos por hora. Hay patrones que después que uno les trabaja le echan la guardia para que se lo lleven sin pagarle y sin sus pertenencias, eso es duro”, sostiene, al momento que expresa con orgullo que “ahora en mi parcela doy trabajo a muchos ticos”.
PERDIÓ A SU MUJER Y ENCONTRÓ A OTRA
Aunque ya no le quita el sueño su más amarga experiencia, Dionisio señala que no sólo tuvo que soportar el maltrato de los ticos, sino que la infidelidad de su mujer. Recuerda que a los tres meses de haber partido él regresó llevándose a su mujer y cuatro hijos, pero estando en Costa Rica su ex compañera se enredó con otro y se vino con “los ‘guilar’ (chavalos), vine a recuperar a mis hijos y ahora tengo una compañera, Bertha María Tejada, quien me ha dado otros cuatro hijos”. Su familia creció a ocho, por lo que trabaja incansablemente en todo lo que produzca reales.
Para este sanjuaneño no ha habido voluntad de los gobiernos de resolver el desempleo y los salarios de hambre en Nicaragua, “peor que peleen por nuestros derechos legales, si eso no fuera problema no tendríamos que ir a padecer a otro país tan sólo por el deseo de trabajar y mantener a nuestras familias, viera que a uno se le pone la cara gruesa cuando dicen cosas”.
”HAY QUE PONER ATENCIÓN”
A juicio de este campesino, “cada quien debe pensar por quien votar, yo le digo a la gente: hay que poner atención, que no nos engañen los políticos, aquí hubo guerra y la comida no nos faltó, ahora vienen donaciones de Taiwán, Japón, de Europa y los campesinos no tenemos financiamiento para sembrar, estamos abandonados”, resintió.
Para Dionisio, el empleo y hasta que se van a bajar los salarios ha sido el caballito de batalla electorera de todos los gobiernos que han pasado: Doña Violeta de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños y dice que “hay que dar una repasadita porque el que no trabaja no come”.
ROMERÍA DE ILEGALES
En la frontera con Costa Rica los emigrantes utilizan muchos puntos ciegos para la entrada y salida ilegal. Uno que registra el mayor número de ilegales que ingresan a territorio costarricense es el puesto de control del Ejército en Las Tablillas.
Según el jefe del destacamento militar sur del Ejército, coronel Ricardo Sánchez Méndez, de enero a junio de este año ingresaron nueve mil 861 personas.
Según el jefe militar, desde los puestos de control garantizan la protección, defensa y seguridad estatal y ejecutan planes operativos contra actividades ilegales como el contrabando, tráfico de drogas y armas, corte de madera y abigeato.
Al abandonar este país, los ilegales cruzan el río San Juan, abordan taxis que los conducen hasta la cercanía de la frontera y encaminándose entre naranjales llegan a la guardarraya, donde carretoneros les esperan para trasladar las maletas y alrededor de ocho taxis están a la disposición para llevarlos burlando la seguridad de la guardia tica, hacia su destino. Ese servicio cuesta dos mil colones por persona, que equivalen a 80 córdobas.
Por Las Tablillas a diario penetran ilegales. Doña Socorro Jaime Trigueros es una de esas tantas madres que desde El Castillo, municipio de Río San Juan, cruza ese punto para visitar a tres de sus hijos que en busca de trabajo se fueron y viven en Siquirí, Aguasarcas y Río Frío, cantón de San Carlos.
CARGADA DE MALETAS Y TRISTEZA
“Vengo cargada (muchas maletas) porque mis hijos me dan de todo, esto es lastimoso, con qué necesidad nuestros hijos se van a sufrir a otro país, antes fue por la guerra, ahora porque no encuentran trabajo y si hallan, lo que pagan es una miseria”, manifestó la señora Trigueros.
Para Jaime Trigueros “muchos nicaragüenses se vendrían de Costa Rica porque los tratan como perros, pero si los políticos y gobernantes abrieran trabajo y no sólo pensaran en hacer su bolsa”.
Jaidyn Lazo Lazo, de la Esperanza #1, municipio de San Carlos, venía cargado de maletas con toda su familia, compuesta por cinco miembros. Su esposa Elda Calero dijo que trabajó cuatro meses como doméstica en el vecino país, “pero nos aburrimos, las cosas no están bien para los nicas allá”, manifestó, mientras su esposo Jaidyn dijo: “Hay una persecución contra los nicaragüenses y estábamos ilegales”.
NUEVOS RETOS
Para las elecciones del 5 de noviembre próximo, además de los candidatos a la Presidencia de la República, los sanjuaneños centran también su atención en los candidatos a diputados de los diferentes partidos porque, según expresan, anhelan por alguien que viva en la localidad y luche por los intereses del departamento.
LO QUE PROMETEN LOS DIPUTADOS
Alrededor de esas expectativas, Carlos Coronel Cuadra, candidato a diputado por el Frente Sandinista, dice: “Yo me monto en un programa de gobierno integral que plantea puntos de infraestructura, socioeconómica, educación gratuita y recreación”.
Coronel piensa ante todo en la inversión para “contrarrestar ese mar de gente que se ha ido a Costa Rica. Me comprometo a hacer gestiones para potencializar la inversión a través de un programa de crédito que sea accesible; crear empresas para generar empleo, promover la inversión desde el más pequeño al más grande para motivar el empleo y generar ingresos a la familia”.
El ingeniero Sergio Romero Guido, candidato a diputado de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC), reconoce que “no habría tanta migración si creamos fuentes de empleo” y ante este problema tan sensible se compromete a “promover una política de participación ciudadana para identificar a los núcleos más necesitados, para poder generar empleos, contando con las potencialidades que hay en el territorio”.
Considera que para ello se deben “aprovechar los recursos naturales, el pago de servicios ambientales, contratación de mano de obra para proyectos basados en la diversificación de los cultivos y la reforestación”.
El doctor Carlos Fernando Olivas, candidato a diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), admite que “nuestros hermanos campesinos trabajan su parcela con sus recursos y después se van a trabajar a Costa Rica, porque están indefensos en relación a seguros de vida, trabajan a un precio de esclavos, sin seguro social y laboral”.
Y ante esa situación sostiene: “Yo me comprometo a luchar por la protección de sus derechos. Río San Juan vale oro, nuestros recursos naturales pueden tener valor agregado y no hemos utilizado por ejemplo la venta de la captura de carbono”.