Cansados, burlados y padeciendo hambruna se encuentran los pobladores de la comunidad rural de Alemania Federal que cumplieron tres meses de esperar una respuesta del Gobierno, ante la ausencia de empleos en el municipio de El Realejo.
La comunidad está desolada. En la playa se encuentran tres o cuatro moradores que se sientan frente al mar diariamente en busca de una solución a sus problemas.
“El presidente Enrique Bolaños prometió plazas de trabajo y ayuda para los pescadores. Nosotros nos arremangamos las mangas y también el estómago y su promesa presidencial fue una ilusión”, dijo Reynaldo Vallecillo, de 56 años.
Vallecillo y las más de 230 familias que componen la comunidad se dedican a la pesca y extracción de mangle rojo. Esta última es una actividad suspendida a partir del 21 de mayo, tras ponerse en vigencia la Ley 519 sobre delitos ambientales.
Todo comenzó con el decomiso de siete mil rajas de leña de mangle que se decomisaron durante el primer operativo contra el despale de los últimos reductos de mangle.
Los pobladores se lanzaron sobre la Carretera Panamericana y obstruyeron por horas la circulación del tránsito pesado que sale del puerto de Corinto hacia otros destinos y, en el desalojo policial salieron golpeadas unas ocho personas. Esa extrema medida no sirvió de mucho, porque desde esa fecha se han realizado seis reuniones con los representantes del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), la municipalidad y los afectados y las conclusiones son las mismas: no pueden sacar leña y no hay capacidad para abrir fuentes de trabajo o financiamiento para los pescadores.
UNA PREGUNTA AL AIRE
Entonces, siempre queda en el ambiente la pregunta: ¿De qué vivirán los pobladores de Alemania Federal si han cortado su única fuente de subsistencia?
Vallecillo, con una carga de ocho hijos, dejó de extraer leña. “Hoy ya no fueron a la escuela porque no tengo para comprarle cuadernos y tampoco los voy a mandar sin comer, porque, créame, la comunidad es castigada por la hambruna”, sostuvo.
Para estos pescadores, el presidente Bolaños mintió. “Habló de empleos, de progreso y financiamiento, pero a nosotros no nos vino ni tan sólo una obra de progreso”, se lamentó.
Otro pescador, José Tomás Cerda, detalló que ninguno en Alemania Federal tiene lancha. “Todos alquilamos cayucos, ya sea para pescar o para sacar leña, pero en el caso del primero está mala la pesca y en el segundo caso está prohibida la extracción de mangle, que es la leña favorita de las cocineras de Corinto y Chinandega”, comparó.
ALUMNOS DESERTAN
Esta situación fue confirmada por la maestra María Teófila Pérez, quien imparte el tercer grado en la escuela María Auxiliadora. “Esto es un caos, el 40 por ciento de los 256 alumnos ha desertado, ya sea porque sus padres salieron de Alemania Federal en busca de nuevos horizontes o porque no tienen cuadernos, lápices o comida para mandarlos desayunados”.
“Ustedes son asalariados y les preocupa muy poco nuestra desgracia. Dejen los aires acondicionados, sus hermosos carros y las comodidades de Managua y vengan a esta comunidad una semana para que conozcan el rostro de la miseria y el hambre”, criticó el pastor William Estrada, quien agregó que de las reuniones no se ha conseguido nada, porque los tratan como limosneros.
Este pastor religioso está organizando un hablatón en Corinto para conseguir víveres para la comunidad.
La única ayuda que se recibió, la entregó la viceministra Lilliam Osejo, quien consiguió un proyecto de tres mil 500 dólares, para la reforestación de 60 mil plantas de mangle y otros trabajos comunales.
“Pero son 233 familias, que trabajaron únicamente seis días, porque se les pagó el día a razón de 50 córdobas”, informaron otros líderes.
El Marena consiguió que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) se involucrara en el problema.
“El PMA entregará en la última semana de julio alimento por trabajos de limpieza, desagües y reforestación, cuya jornada se está haciendo, pero la comida la entregarán hasta dentro de diez días más y para mientras qué”, se cuestionó Estrada.
NO MÁS EXTRACCIÓN
El ecosistema de El Realejo está deteriorado. No se han podido cuantificar los daños, pero está considerado como el más dañado de toda la zona del Pacífico de Nicaragua.
Los pobladores fueron advertidos de que el recurso era vulnerable y no pueden seguir viviendo del mangle. “La plática la hicimos antes que la ley entrara en vigencia”, dijo Rita Martínez, inspectora departamental del Marena de Chinandega.
“El Marena debe aplicar la ley. No podemos hacer concesiones o treguas como proponen los leñateros porque hay que respetar esa ley”, explicó.
La funcionaria amplió que se gestionó con la Embajada de Alemania para que beneficien con proyectos, “porque aunque reconocemos la necesidad de la gente, la explotación del mangle rojo debe frenarse”, según la inspectora departamental.
Pero el impasse continúa. Los organismos del Gobierno siguen analizando la situación, consultando las ayudas y pidiendo la comprensión por la demora, pero existe una realidad innegable: los pobladores de Alemania Federal enfrentan diariamente la hambruna y no hay solución para este problema a corto plazo.