Conflicto limítrofe por reserva de agua de La Patasta
Una extensa zona boscosa en la región segoviana, con una fauna silvestre variada y una flora que protege las reservas de agua, es motivo de una disputa entre las alcaldías de seis municipios del norte del país. Son territorios donde lo que más hace falta es el agua y en esa área protegida está el principal depósito natural
William Aragón RodríguezCorresponsal/Madriz
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Financiamiento perdido

La falta de entendimiento entre funcionarios del Gobierno Central de Nicaragua, sobre la gestión de un préstamo por más de 500 mil dólares que otorgaría el Banco Centroamericano de Inversión Económica (BCIE), hizo que esos fondos se perdieran.
Asimismo afectó la ejecución de varios proyectos destinados a fortalecer las tareas de conservación y protección de toda el área de la reserva natural de La Patasta, además del mejoramiento de los caminos de penetración a la zona. Harían obras para facilitar la creación de rutas de acceso a la reserva, por los municipios de Cusmapa, Las Sabanas, San Lucas y Somoto, con el objetivo de desarrollar la parte turística y la promoción de un plan de manejo y aprovechamiento de los recursos naturales. El préstamo habría permitido también que las alcaldías determinaran el uso de esos fondos del BCIE para desarrollar planes de apoyo al campesinado de la zona y garantizar el mejoramiento y aprovechamiento de sus fincas. Las municipalidades que mantienen límites territoriales con la zona de La Patasta se han visto obligadas a trabajar unidas dentro de Amapro para conseguir recursos económicos que les permita impulsar proyectos dirigidos a la parte turística.

Más de 6,900 hectáreas del área protegida conocida como La Patasta son el motivo de un conflicto limítrofe que mantienen, desde hace más de un año, las alcaldías de seis municipios de los departamentos segovianos de Madriz y Estelí.

Esa extensión territorial abarca parte de los seis municipios, de los cuales cuatro están en el departamento de Madriz. Son Cusmapa, Las Sabanas, San Lucas y Somoto. Los otros dos son del departamento de Estelí: Pueblo Nuevo y San Juan de Limay.

La Patasta conserva una variedad de flora y una extensa zona boscosa compuesta por árboles antiguos, entre los que prevalecen pinos, roble blanco, roblencino y un arbusto grande conocido como lechoso.

Allí anidan varias especies de la fauna silvestre, como conejos, guardatinajas, iguanas, piteros, armadillos, venados, tigrillos de monte y una variedad de aves exóticas de la zona como loras, pericos, pájaros carpinteros y correcaminos.

Una de las razones de la disputa territorial por el área protegida de La Patasta, entre las cuatro alcaldías madricenses y las dos municipalidades estelianas, se debe a que en esa zona existe un humedal o manto acuífero.

FUENTE DE INGRESOS

Tiene suficiente reserva de agua, capaz de abastecer a cualquiera de esos municipios que tratan de quedarse con el área boscosa que, además, puede convertirse en un destino turístico que de ser explotado generaría buenos ingresos a esas municipalidades.

En ese lugar existe también un complejo de 30 manzanas de tierras, denominado Auxilio Mundial, donde ejecutan desde hace ocho años un proyecto de cultivos con una variedad de aguacates injertos y frutas como la mora, durazno, uvas y fresas.

En La Patasta habitan más de dos mil familias campesinas descendientes de comunidades indígenas, procedentes muchas de ellas de algunos municipios del departamento de Madriz. Han vivido disgregadas en unas 12 comunidades de la zona.

mayoría de esos pobladores se dedican a las actividades propiamente agrícolas, como la siembra de granos básicos, maíz y frijol, y en menor cantidad al cultivo de hortalizas y la crianza de ganado bovino.

EL CONFLICTO

La elaboración de un nuevo mapa cartográfico del área protegida de La Patasta, por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), desencadenó una agria disputa limítrofe entre las autoridades de las alcaldías municipales mencionadas.

Consideran que el Ineter elaboró el nuevo mapa cartográfico sin consultar previamente a los gobiernos locales y le adjudicó a otras municipalidades parte de la reserva natural de La Patasta, la cual históricamente había formado parte de sus territorios, según el alegato de cada uno.

Las alcaldías de San José de Cusmapa, Las Sabanas, San Lucas y Somoto, en el departamento de Madriz, han estado enfrascadas en negociaciones y demandas, igual que Pueblo Nuevo y San Juan de Limay, del departamento de Estelí, porque todas quieren que se les restituya el área protegida.

Cada uno de estos municipios, con acceso vial a La Patasta, reclaman como propia esa extensa zona boscosa, en la que algunas alcaldías han realizado varias obras y proyectos sociales, como el mejoramiento del camino de penetración al lugar.

El alcalde sandinista del municipio de San Lucas, Pedro Celestino Vásquez, manifestó que ante esa situación hicieron llegar al Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) una carta solicitándole la revisión del caso, del que aún no se ha pronunciado.

Vásquez dijo que desde el año 1956 existe un mapa que determinó los linderos que tiene la zona de La Patasta, respecto a cada municipio y del que demandarán se respete porque aún existen algunos mojones que confirman esos puntos.

DIVISIÓN TERRITORIAL

Ante este conflicto surgido por la demarcación territorial del área protegida de La Patasta, realizada por el Ineter, las distintas alcaldías que se disputan la zona decidieron formar la Asociación de Municipios de las Áreas Protegidas (Amapro).

Se contrataron los servicios de una firma consultora a fin de que se realizara un diagnóstico de esa zona de reserva, que determine a través de un inventario las riquezas naturales existente en La Patasta y el límite territorial que le corresponde a cada municipio.

El estudio arrojó que a Somoto le pertenece el 4.5 por ciento del total del área protegida, a San Lucas el 17 por ciento, el 8.8 por ciento al municipio de Las Sabanas, a Pueblo Nuevo el 27.9 por ciento, a Cusmapa el 14 y a San Juan de Limay el 27 por ciento.

El mismo diagnóstico ha permitido que varias de las municipalidades estén trabajando desde ya con proyectos de protección y conservación de los recursos naturales y del medio ambiente en la zona de La Patasta.

CONFLICTO DE INTERESES

Toman la parte que les corresponde para el aprovechamiento y beneficio del recurso foliar, la extracción de leña y el uso de las fuentes hídricas para el abastecimiento de agua de consumo a la población en cada una de sus comunidades.

Ramón González García, alcalde sandinista del municipio de Las Sabanas, dijo que la parte polémica de este conflicto se centra en que los ediles de los cuatro municipios de Madriz consideran que la mayor parte de esta zona de reserva natural les pertenece a ellos.

Pero a raíz de que el Ineter publicara el nuevo mapa de La Patasta se generó un conflicto de intereses por el territorio, que involucró a los alcaldes de Pueblo Nuevo y San Juan de Limay, en el departamento de Estelí.

Llegó a tal punto que una comunidad conocida como El Edén estuvo en el ojo de esa polémica, cuando la Alcaldía de Pueblo Nuevo demandaba esa localidad como parte de su territorio y quería quitársela al municipio de Las Sabanas.

González García dijo que el municipio con que más conflictos ha tenido Las Sabanas es Pueblo Nuevo, debido a que el gobierno local anterior, encabezado por Nicolás Rosales, mantuvo el interés de posesionarse de gran parte del área protegida.

RECURSO TURÍSTICO

El vicealcalde del municipio de Pueblo Nuevo, Manuel de Jesús Lovo Dávila, expresó que el mayor interés de esa localidad es el aprovechamiento de los recursos que ofrece La Patasta, principalmente la parte turística, para que beneficie a todos.

Esa municipalidad impulsó por eso el proyecto de reparación de 13 kilómetros de carretera, desde la comunidad de Paso Hondo en Pueblo Nuevo hasta La Patasta, un proyecto que fue financiado por el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) con 100 mil dólares.

La Alcaldía dispuso de 13 mil dólares. También ejecuta el proyecto de alumbrado domiciliar en las comunidades El Rosario, El Horno, El Espinal, Sabana Grande y la comarca La Grecia, en la misma zona de La Patasta.

En el resto de alcaldes ha despertado desconfianza la inversión de la comuna de Pueblo Nuevo en un sector de La Patasta, porque consideran que tiene como interés explotar de manera ilimitada gran parte de la zona protegida.

RECURSO DE TODOS

El vicealcalde Manuel Lovo afirmó que a Pueblo Nuevo le corresponde resguardar y preservar el humedal de La Patasta, lo que no es compartido por los demás alcaldes que consideran que esa fuente de agua es un recurso que les pertenece a todos.

Sin embargo, se afirma que existe un proyecto de intención de las alcaldías de San Lucas y de Las Sabanas de extraer agua del humedal que comprende cien manzanas del manto acuífero, para llevar ese líquido a esos poblados y abastecer a sus habitantes.

Representantes de la oficina del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) han sostenido varios encuentros con los alcaldes de los municipios involucrados en el problema territorial de La Patasta, para buscar una solución a este conflicto.

NUEVO MAPA CARTOGRÁFICO

Uno de los municipios que está jugando un papel mediador en la disputa de varias alcaldías por los límites territoriales de La Patasta es la comuna de Somoto que ahora tiene la presidencia de Amapro.

El vicealcalde de Somoto y presidente de Amapro, Efrén González, expresó que existe voluntad e interés en cada alcaldía de atender y beneficiarse de los recursos que brinda la zona de La Patasta.

González dijo que la Asociación de Municipios de Áreas Protegidas (Amapro) está coordinando con el Ineter la revisión del nuevo mapa cartográfico para definir mejor la demarcación territorial del área.

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