El uso de drogas inyectadas es una situación que va en aumentando entre la población adicta de Managua y Chinandega, de acuerdo a un estudio elaborado por la Fundación Nimehuatzin y financiado por el National Institute on Drug Abuse (NIDA).
Las investigaciones reflejan que más de la mitad de los encuestados (56 por ciento) tenía 15 años o menos al iniciar el uso de drogas, y el avance en la adicción ha provocado que al menos el doce por ciento de los encuestados en los dos municipios se haya inyectado drogas alguna vez. Lo peor, dice parte de las conclusiones de la investigación, es que las agujas y demás utensilios para inyectarse han sido compartido en grupos de personas adictas.
“Ese compartir de agujas en el consumo de drogas aumenta los riesgos de contraer VIH”, advirtió María Xavier Gutiérrez Lacayo, del área de Comunicación de la Fundación.
Precisamente por eso, la Fundación coordinó la serie Una Prueba de Amor, primer producto de comunicación nacional radial dramatizado que promueve la prevención del VIH de forma integral.
En el estudio participaron 250 personas de los dos municipios, y la metodología también permitió la realización de entrevistas a profundidad con “informantes claves” del área de la Policía Nacional, el Ministerio de Salud (Minsa), entre otros, informó Gutiérrez.