TODAVÍA LLORA. Estebana Lam recordó ayer crímenes cometidos por soldados sandinistas en la comunidad de Yulu, en la Región Autónoma Atlántico Norte. /LA PRENSA/M. GARCÍA
Miskitos relatan crímenes de FSLN
Luis Sánchez Corea
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Hay pruebas

La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) informó ayer que existen suficientes pruebas en la investigación que ha hecho sobre los atropellos que cometió el Frente Sandinista en las comunidades miskitas en los años 80.
Indicó que ha recogido pruebas testimoniales y documentales en las comunidades afectadas y tomarán acciones judiciales contra los culpables, además de exigir el resarcimiento de los daños a los sobrevivientes.

Niña presenció cómo arrastraban a su hermano y luego vio los cadáveres de sus vecinos

Estebana Lam sólo tenía 10 años de edad, pero en su memoria está claro el recuerdo del terror que le tocó vivir. Vio cómo miembros del Ejército sandinista se llevaron arrastrado a su hermano de 19 años y golpearon a su madre embarazada.

También vio cómo en un potrero, los zopilotes sacaban los ojos a los cadáveres de quienes fueron sus vecinos en la comunidad miskita de Yulu, en el llano sur, a unos 40 kilómetros de Puerto Cabezas. A su hermano nunca lo volvió a ver.

Este es uno de varios testimonios conmovedores, expuestos ayer por sobrevivientes de la llamada “Navidad Roja”, en el Foro de la Verdad, organizado por la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

LA MASACRE DE LEYMUS

Vidal Poveda Muller, con secuelas en su cuerpo (perdió un brazo), dijo que fue testigo de una masacre, donde vio morir a su hermano junto a otros hombres bajo ráfagas de los fusiles de guerra de soldados sandinistas.

Poveda fue apresado junto a 37 hombres, entre ellos cinco pastores de la iglesia Morava, en la comunidad de Leymus, en río Coco, la mañana del 20 de diciembre de 1981.

Pasaron encerrados en una bodega sin agua ni alimentos, por tres días. Luego fueron asesinados.

Poveda relató ayer que los primeros fueron llevados a un potrero, donde les obligaron a cavar sus propias tumbas y los ejecutaron. Los otros, entre ellos su hermano, fueron rafagueados sobre un lanchón y sus cuerpos lanzados al río.

Poveda pudo escapar después de recibir tres balazos, llegó a Honduras (la ribera norte del río Coco) donde le ayudaron y le trasladaron a un hospital de Tegucigalpa.

Bissly Anderson, de la comunidad Sin Sin, río Wawa, no logró terminar su historia porque las lágrimas se lo impidieron. Él es el único sobreviviente de su familia.

SEÑALAN A ORTEGA

En diciembre de 1981, tropas del ejército sandinista desalojaron a los habitantes de 42 comunidades miskitas de las riberas del río Coco, lo que produjo 10 mil desplazados hacia Honduras y otros 10 mil confinados en cinco campamentos denominados por el gobierno como Tasba Pri (Tierra Libre), además de centenares de personas asesinadas, torturadas y desaparecidas, indica un informe presentado por la CPDH.

Entre los señalados como presuntos responsables, figuran Daniel Ortega, Humberto Ortega, Tomás Borge, Lenín Cerna y Omar Cabezas.

Delitos NO PRESCRIBEN

El diputado liberal Wilfredo Navarro expuso sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y dijo que “los autores de la ‘Navidad Roja’ no duermen tranquilos, porque en cualquier momento les puede caer el peso de la ley, por el carácter de delito internacional e imprescriptible”.

Navarro explicó que estos delitos pueden ser castigados tanto en el territorio en que se cometen, como en los tribunales internacionales.

El jurista Sergio García Quintero explicó que se recurre a instancias internacionales, cuando las autoridades nacionales no responden a los requerimientos de justicia que hacen las víctimas de un delito contra la humanidad.

En ese sentido, señaló a la Fiscalía y al Poder Judicial de asumir actitudes maliciosas, por la falta total de administración de justicia.

SIguen amenazas

El secretario ejecutivo de la CPDH, Marcos Carmona, aseveró que el Ministerio Público no tiene voluntad de investigar el caso y que en los próximos días procederán a interponer la denuncia ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos.

Carmona reveló que las amenazas de muerte y hostigamiento telefónico en su contra, luego de hacer publica esta acusación contra dirigentes del Frente Sandinista (FSLN), no han cesado, sino que, al contrario, se han hecho extensivas a sus familiares y a otros miembros del equipo de asesores de la CPDH.

Carmona afirmó que estas amenazas no le amedrentan y como defensor de los derechos humanos está dispuesto a seguir ejerciendo su labor para que los crímenes cometidos por el FSLN no queden en la impunidad.

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