De los cuarenta miembros de la peña El Bejuco de Acoyapa ocho ya decidieron no votar; veintidós están todavía indecisos y diez de ellos informaron al plenario de la peña que iban a votar por don Eduardo.
En la peña se han formado, por decirlo así, tres bancadas. La bancada de los abstencionistas, la bancada de los indecisos, de la cual yo formo parte, y la bancada de los eduardistas.
El presidente de la peña pidió a los tres jefes de bancada que expusieran respectivamente las razones en que fundamentaban su abstencionismo y su indecisión así como también los motivos por los cuales votarían por don Eduardo.
El jefe de la bancada abstencionista manifestó que ni él ni los peñistas que representa, van a perder su tiempo en ir a votar porque no creían en los políticos nicaragüenses, ya que son sinvergüenzas, y que los que no lo son —aunque no hayan robado— terminan siempre acomodándose y trabajando con los sinvergüenzas.
El jefe de la bancada de los indecisos manifestó su desacuerdo con el jefe de la bancada abstencionista, pues considera que un político honrado para sobrevivir políticamente tiene que trabajar con políticos sinvergüenzas. Por otra parte, expuso que todavía no sabían por quién votar, pues estaban esperando el dictamen de la comisión encargada de estudiar el perfil psiquiátrico de los cinco candidatos presidenciales.
Uno de los miembros de la comisión explicó que el retraso en presentar el dictamen se debía a que todavía no habían podido diagnosticar el tipo de enfermedad mental que padecen dos de los candidatos, uno de los cuales se distingue porque de vez en cuando habla solo. Podría tratarse, dijo, de una paranoia mística, pues es posible que cuando se le ve hablando estando solo, lo que está haciendo es conversando con Dios.
Parece que la “visio dei” de este candidato presidencial la obtuvo por medio del arrepentimiento y del amor, aunque no se debe descartar que sus conversaciones con Dios se estén realizando gracias a una gestión de Su Eminencia el cardenal Obando y Bravo, quien confía más en los pecadores arrepentidos que en los que nunca han cometido el error de pecar.
El jefe de la bancada eduardista explicó que los miembros de su bancada no van a esperar el resultado del estudio de la comisión y que votarían por Eduardo; eso sí, a pesar de don Eduardo. Habló del temor que sienten sobre cómo los tres principales problemas de personalidad de don Eduardo pueden entorpecer sus innegables cualidades para llevar a cabo un buen gobierno.
En primer lugar, dijo, le afecta un problema de distancia. Por regla general, cuando don Eduardo conversa con alguien, sus modales son corteses pero distantes. Se trata de una distancia fría, polar. Por mucho esfuerzo que haga para imprimirle a esta distancia un toque de humildad no puede ocultar en el fondo su arrogancia. El jefe de la bancada eduardista continuó diciendo que esta es la regla general; que la excepción es la cercanía, una cercanía entusiasta, calurosa; una cercanía que se percibe claramente en don Eduardo cuando habla con Carlos Pellas, Roberto Zamora, Piero Coen, Paul Trivelli, etc...
El segundo problema de carácter de don Eduardo, según lo expuso el jefe de la bancada eduardista, es su concepción “eduardocéntrica” de la política; su concepción “eduardocéntrica” de la sociedad y de la historia. Don Eduardo, además de pensar que es el dueño de la verdad y de la razón cree que todo gira o debe girar alrededor de él. Esta concepción lo podría llevar, ya en el poder, a distorsionar gravemente la realidad.
Y el tercer problema de personalidad de don Eduardo, señaló nuestro compañero de la peña, es que en su diccionario particular no existe la palabra agradecimiento. Esta palabra debe estar en el diccionario de los demás. Y puso un ejemplo para ilustrar este problema: si usted señor lector le presta gratuitamente un servicio a don Eduardo —le hace un favor— usted nunca debe esperar que don Eduardo se lo agradezca; usted es el que debe estar agradecido, agradecido de haber tenido el honor, agradecido de haber tenido la oportunidad de haberle servido. Naturalmente que este tipo de problemas afecta negativamente las relaciones humanas.
En la peña no se hacen pronósticos sobre quién va a ganar las elecciones. Incluso los eduardistas no están seguros del triunfo de don Eduardo. Pero todos los miembros de El Bejuco, incluyendo sus simpatizantes, consideran que de ganar don Eduardo la Presidencia de la República debía instrumentarse alguna fórmula que haga posible la superación de los problemas de personalidad que afectan al candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense.