Fue un triunfo de lo inesperado. Una piedra en el camino, un mal tiro a primera, una pelota escapada al catcher sobre un tercer strike, y otra casi atrapada pegando en la punta del guante de un guardabosques, decidieron el juego cuatro de la Serie Mundial que ganaron anoche los Cardenales de San Luis 5-4, colocando a los Tigres de Detroit a la orilla de la fosa.
Perdía San Luis 0-3 y comenzó a remar contra la corriente hasta encaramarse 4-3. Los Tigres salieron del closet y empataron, pero finalmente fueron doblegados por lo casual, y por el batazo de David Eckstein.
Revisemos las rarezas: Curtis Granderson se sintió súbitamente derribado mientras buscaba cómo atrapar en su radio de acción, un batazo de David Eckstein en el séptimo cuando los Tigres todavía ganaban 3-2. En lugar de out, fue un doblete.
El relevista Fernando Rodney tomó un toque de bola de So Taguchi con mano limpia y tiempo suficiente, pero tiró por muy por encima de Plácido Polanco que asistió la inicial y el juego se empató. Un momento después, San Luis estaba adelante 4-3 por hit de Preston Wilson.
Detroit empató en el inicio del octavo y en el cierre, con uno en base y un out contra Joel Zumaya, Encarnación se ponchó, pero aunque no lo podíamos creer, la pelota se le escapó a Iván Rodríguez avanzando Aaron Miles a segunda. Un batazo de Eckstein pegó en la punta del guante de Craig Monroe, quien le llegó en gran esfuerzo, y decidió el juego.
En ese momento, un gato negro cruzó por delante del vestidor de los Tigres.
La primera señal de resurgimiento de Detroit fue el jonrón de Sean Casey encima de la pared del jardín derecho, estremeciendo muy temprano a Jeff Suppan, en el segundo inning.
La agresión continuó en el inicio del tercero, cuando con dos a bordo y dos outs, Casey con un hit al jardín derecho empujó a Granderson, y de inmediato el primer hit de Rodríguez remolcó a Carlos Guillén, moviendo la pizarra 3-0.
El dominio de dos entradas ejercido por Jeremy Bonderman, flaqueó en el cierre del tercero. Con un out, Miles conectó hit y robó segunda, para que el lead-off Eckstein, disparara un doblete productor.
En la siguiente bateada, dobletes de Scott Rolen y Yadier Molina fabricaron la segunda carrera de San Luis, cobijando el futuro del juego con un gigantesco signo de interrogación.
El marcador se empató raramente en el fondo del episodio siete, cuando Granderson perdió el equilibrio buscando hacia su izquierda el batazo de Eckstein, y el pitcher Rodney hizo ese tiro a las nubes. Así que, casi sin darse cuenta, los Cardenales borraron la desventaja y establecieron 3-3 en el marcador.
Leyland no titubeó en ordenar boleto a Pujols, y con dos a bordo sin out, Rodney creció por dos instantes ponchando a Edmonds y Rolen, pero no escapó a la estocada de Preston Wilson, empujando a Taguchi.
Ahora los de San Luis ganaban 4-3, pero los Tigres salieron de la jaula y atacaron al relevista Braden Looper con doblete de Rodríguez y roletazo de Polanco que lo hizo avanzar a tercera.
Entró Aaron Wainwright, golpeado con doble productor de Brandon Inge, y Detroit empató las acciones 4-4, antes de los ponches al emergente Alexis Gómez y Granderson.
Luego, lo casual volvió a aparecer como una burla del destino, los Cardenales fabricaron su quinta carrera, y los Tigres quedaron en la sala de cuidados intensivos.