El grupo nicaragüense de teatro experimental Al Margen nos entregó una propuesta muy atractiva. Muchos sentimos que estábamos viendo el relevo generacional con nuevos rostros y búsquedas artísticas.
La obra Kontak-Tos, inspirada en Las Muñecas También se Mueren, de Isidro Rodríguez Silva, fue el punto de partida para una concepción novedosa de la puesta escénica.
Los actores Javiera Reyes, Martín Mulligan y Ariel Bravo aparecen en un escenario nítido, blanco y delimitado por cintas adhesivas que forman un cuadrilátero. Ellos visten de negro total y están maquillados con el rostro muy pálido.
Hay una mezcla incesante de historias diversas, un disloque de la secuencia temporal que como “leif motiv” se aleja y vuelve. Es como vivir lo ya vivido, diálogos y gestos que se desgastan a veces con un eco de fondo.
Se parte de la clásica situación del teatro dentro del teatro, y la representación se apoya en la expresión corporal, ellos reptan, se desplazan como lobos, o tigres al acecho, hacen el amor, pelean.
Los personajes masculinos encarnan a mujeres y después vuelven a ser hombres, hay un desorden de todo lo establecido, de las ideas aristotelianas. Pero hay una obra, se emiten mensajes a veces muy fuertes, como la secuencia en que Javiera increpa al público mientras lo señala y va diciendo las máscaras de los violadores, de los degenerados, y así sucesivamente.
Los actores se desempeñan con eficacia, sobre todo Javiera y Ariel, quienes captan y emiten energía y sentimientos intensos. Martín Mulligan no siempre convence, debe tener más cuidado con la emisión de la voz y con la adecuación de sus intensidades, no es cuestión de gritar sino de demostrar potencia, fuerza, odio o amor con sus palabras y sus gestos.
Ariel Bravo debe tener cuidado con sus posiciones, ya que en algunos momentos, al calor de la actuación, se salía del foco de luz, que incluso tenía marcado en el piso, para que el halo lumínico cayera directamente sobre él.
Para quienes gustan del teatro clásico, de las puestas tradicionales, la obra Kontak-Tos no es la opción. El trabajo de estos jóvenes, que cuenta con Javier Reyes como asesor técnico y René Moya como productor asociado, es la entrada al laberíntico proceso de una creación artística más elaborada, con múltiples aristas y técnicas, que trata de golpear tus percepciones y emociones con escenas, gestos y palabras fuertes, impactantes, efectistas.
De todas formas, creo que estos jóvenes talentos también podrían asumir en algún momento la idea de interpretar personajes y obras de otra factura.
Es importante considerar el esfuerzo de este grupo y de todos los teatristas que participan en este XII Festival Internacional, que se hace sin recursos, porque el Estado no apoya estas iniciativas culturales.