El Gobierno de Venezuela, por medio de su presidente Hugo Chávez volvió a prometer a Nicaragua todo el petróleo que necesite para superar la crisis energética este fin de semana, sin embargo, el problema no es de suministro sino de dinero.
Nicaragua ya había recibido esta promesa de Chávez el 11 de enero pasado.
Casi de inmediato el presidente Daniel Ortega le tomó la palabra a su homólogo venezolano, pero después de que la deuda por comprar hidrocarburos venezolanos superó los cuatro millones de dólares, casi decretó un estado de emergencia.
La Empresa Nicaragüense del Petróleo (Petronic) no pudo mantener las importaciones del crudo venezolano porque las generadoras estatales, que en su mayoría trabajan con diesel, empezaron a tener problemas con el pago, por los altos precios internacionales del petróleo.
El trato con Venezuela consistía en pagar el 60 por ciento de la factura en tres meses y el restante 40 por ciento a un plazo de 25 años, con el uno por ciento de interés.
Aún así, Nicaragua se limitó a importar lo estrictamente necesario para hacer funcionar las plantas eléctricas Hugo Chávez sólo en horas pico, pues cada megavatio producido por estas plantas llegó a costar 155 dólares.
TODO IGUAL
Tras la firma del Tratado de Seguridad Energética la situación podría no ser distinta para Nicaragua en el campo de los hidrocarburos. Al menos no en el corto plazo.
El economista Róger Cerda señaló que para disponer de la cantidad necesaria de hidrocarburos, el Gobierno debe tomar en cuenta la capacidad de pago, de endeudamiento, almacenamiento y consumo.
Cerda recordó que Petronic tiene planificado ampliar su capacidad de almacenamiento, pero al igual que cualquier otro país, debe tomar en cuenta sus capacidades de pago para importar.
El especialista señaló que las capacidades de pago pueden aumentarse a través de un crecimiento en el PIB (Producto Interno Bruto), es decir toda la producción nicaragüense, que el año pasado cerró en 5,300 millones de dólares.
A inicios de junio, cuando las plantas Hugo Chávez empezaron a parar, el Gobierno explicó que no había falta de suministro, sino falta de dinero. Si no se conseguían 15 millones de dólares, los apagones hasta octubre eran inevitables.
Y eso ocurrió. Se establecieron apagones de seis horas a partir de un déficit permanente de 80 megavatios de energía.
Hoy se necesitan cinco millones de dólares para anular los apagones, pero los restantes diez millones nunca existieron, se convirtieron en deuda.
Según el economista, la promesa de Chávez sí podría tener mejores frutos en el mediano plazo, cuando estén instaladas las plantas que generarán energía a base de búnker, un producto más barato que el diesel.
CORTO PLAZO “INDEFINIDO”
Sin embargo, es el corto plazo el que tiene al Gobierno en problemas, ya que no ha podido resolver la crisis de la energía.
En junio se pensaba que el corto plazo duraría hasta octubre. Pero el tiempo se reduce sin que hayan soluciones inmediatas.
Mientras tanto, el Gobierno ha asegurado que tiene resuelto el asunto a mediano plazo, con las plantas de búnker más la recuperación de las generadoras que están fuera del sistema y del nivel del Lago de Apanás, además de la energía que producen los ingenios azucareros.
En teoría, el largo plazo también está asegurado, con la construcción de varias plantas hidroeléctricas y otra de origen francés, que debería sacar de circulación las generadoras estatales a base de diesel y hasta garantizarán reservas de 150 megavatios.
Mientras eso no ocurra, Nicaragua dependerá del diesel venezolano, que sigue estando disponible, según dijo Chávez en al III Cumbre Petrocaribe, pero el problema está en que el combustible se pueda pagar.