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El buen humor acompañó a don Ruperto hasta el fin de sus días sobre la tierra. Que descanse en paz. (LA PRENSA/ARCHIVO)
¡Buen viaje don Ruperto!
Falleció el hombre más viejo de Nicaragua
Octavio Enríquez
octavio.enriquez@laprensa.com.ni

Murió Ruperto Hernández en el anonimato que lo acompañó a lo largo de sus 120 años, y así acabó la vida del hombre más viejo de Nicaragua hasta ahora, y quizás del mundo, según publicó un reportaje de su vida la revista Magazine, de LA PRENSA, hace ya dos años.

“El Conejo”, como le decían en Ticuantepe, falleció a las 10 y 40 minutos de la noche del viernes. Nadie vio ninguna debilidad en él, según sus familiares, y de pronto la vida que tanto celebraron acabó.

“Se murió el viejo”, lamentaba su hijo Porfirio, uno de los más de 100 miembros de su descendencia.

Su rostro era de lamento, mientras en el quicio de la puerta contó una a una las vivencias de su padre.

BUEN HUMOR

Varios lectores, de la revista quincenal Magazine, se conmovieron con la historia de este hombre, que a su avanzada edad conservaba intacto el buen humor.

Humor y chispa. Se rasuró delante del equipo de la revista, pero no usó ninguna navaja. Usó un machete.

Contó sus secretos de amores y de vida. La mañana del reportaje lo escuchamos cantar las mismas letras que un día entonó en 1912, cuando fue soldado de Benjamín Zeledón: “En el tiempo cuando Zeledón bajaba a Masaya/ lo coronaban de calle y balcón/ la corona que pusimos fue a punto de rifle y metralla/ El general y su estado mayor…”.

“Se murió después de cumplir sus 120 años”, repetía Porfirio ayer y relató que la misa de cuerpo presente se la hizo monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua y viejo conocido de este abuelo, a quien la gente en Ticuantepe miraba en las calles caminando aún a sus años.

LE RINDIERON TRIBUTO

Salía a visitar a sus parientes y amigos, él trabajó a punto de machete en Ticuantepe, cuando aún era un poblado de pocas casas llamado La Paja.

Hubo gente que, al conocer de este personaje, le llevó comida a su casa, agradecida con alguien que les contaba las historias de este pueblo.

Nadie podía desmentirlo hasta su muerte, porque ya no quedaba nadie vivo que lo hiciera.

Los familiares invitaron a todos los amigos de “El Conejo” para que asistan a la misa de nueve días, que será el 20 de agosto a las 4:00 de la tarde, en la Iglesia de Ticuantepe.

“Cómo te voy a dar yo mi esencia para conquistar mujeres. Eso es natural”, repetía aquella mañana en la entrevista que le dio a Magazine.

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