La Esso insiste en que sus instalaciones ubicadas en Corinto están “en manos de intrusos”, que atentan contra la seguridad de la población aledaña a la planta. /LA PRENSA/ M. ESQUIVEL
Chantaje detrás de toma en Corinto
Intención del Gobierno es forzar a la Esso a procesar petróleo venezolano
Cosep y la Esso acordaron anoche enviar carta al Ministro de Energía pidiendo la entrega de Corinto Uno
Amparo Aguilera
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Petróleo chavista, una historia de fracasos

El Gobierno de Nicaragua firmó un convenio de compra de petróleo y derivados, con el Gobierno de Venezuela, con pagos concesionales del 50 por ciento a 30 años plazo y una tasa de interés del uno por ciento.
Ese monto implica que quedarán en manos del Gobierno entre 250 y 300 millones de dólares, que pretende manejar de forma discrecional, fuera del Presupuesto. Sin embargo, se trata de un negocio que está dando tumbos: cuando el Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, hizo la primera prueba de llegada de 80 mil galones de combustible al país, se dieron cuenta de que no contaban con las facilidades de almacenamiento, transporte y distribución requeridos para la importación del combustible. Al ver eso hicieron un primer intento con Petronic. Como esto no funcionó por las pequeñas instalaciones de la empresa, el Gobierno decidió ofrecer sus productos de petróleo crudo a la Esso, pues es la única empresa que, entre otras cosas, tiene planta refinadora. Al no lograr acuerdos, por razones desconocidas, creó a través de la DGA, la evasión fiscal.

La desesperación del Gobierno por obtener combustible barato o recursos para operar las generadoras estatales de energía y evitar que la situación de los cortes se empeore, fue lo que hizo que la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA) y el sistema judicial trabajaran en conjunto para ejecutar la toma del plantel Corinto Uno de la empresa Esso Standard Oil, según fuentes que han participado en las frenéticas negociaciones que han mantenido en las últimas horas el Gobierno —representado por Emilio Rappaccioli—, el presidente del Cosep, Erwin Krüger, y ejecutivos de la transnacional.

Un tanquero venezolano con supuestamente 120 mil barriles de producto terminado tenía varios días de estar frente a las costas de Nicaragua, representando un costo acumulado de casi medio millón de dólares, mientras el Gobierno no alcanzaba un acuerdo con la Esso para permitirle descargar al menos 18 mil barriles de combustible en sus tanques, el resto sería depositado en tanques de Glencore y de la Empresa Portuaria Nacional (EPN) en Corinto.

“Ese cargamento (los 120 mil barriles) representa cinco millones de dólares, que es el 50 por ciento de su valor y que según el acuerdo venezolano es a pagar a un crédito de 25 años, ellos necesitaban desesperadamente ese dinero para combustible de las plantas generadoras”, dijo la fuente.

La versión tiene sentido, ya que el pasado 21 de junio el asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce, planteó que la solución a la crisis energética era “plata”.

“La solución es plata, plata para comprar combustible”, reiteró en esa ocasión, agregando que se necesitan unos 14 millones de dólares para gastarlos en diesel y búnker entre julio y octubre.

Debido a que la empresa Glencore (Petronic) no tiene suficientes tanques para almacenar todo el combustible que se importaría de Venezuela, las negociaciones con la Esso se venían desarrollando desde hace meses “pero la Esso se ha negado tercamente a aceptar el petróleo venezolano” habría dicho Rappaccioli, según la fuente.

Supuestamente la posición del Gobierno fue que “había que presionar a la Esso a que aceptara el petróleo venezolano, porque no estaba cooperando”.

La posición de la Esso se basa en que los tanqueros venezolanos no cumplen los estándares de seguridad de la empresa norteamericana y aunque la empresa ofreció que sus barcos podrían recoger el producto en Venezuela, esto no fue aceptado por el Gobierno.

“El barco les estaba costando mucho dinero, y la toma de la Planta Corinto Uno, además de permitirles bajar el combustible, es una especie de chantaje para obligar a la Esso a aceptar las condiciones”, aseguró la fuente. El barco finalmente entró a puerto con sus 120 mil barriles el jueves pasado, luego el viernes fueron tomadas las instalaciones de la Corinto Uno y el sábado se descargaron los 18 mil barriles en esos tanques.

Sin embargo, ahora las negociaciones se encuentran trabadas porque la transnacional exige que se le regresen las instalaciones para poder manejar el combustible venezolano y no está dispuesta a negociar “con una pistola en la cabeza”.

“Aparentemente hay un acuerdo tentativo que fue alcanzado el martes por la tarde, en el que la Esso enviaría una carta al Presidente de la República, Daniel Ortega, ofreciéndole trabajar con el petróleo venezolano comercialmente y el Gobierno entonces levantaría el embargo”. Pero por alguna razón esas negociaciones se congelaron ayer.

REUNIÓN DE EMERGENCIA

Anoche funcionarios de la Esso se reunieron de emergencia con los directivos del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

En ese encuentro, que aconteció a puertas cerradas, se supo de forma extraoficial que el Cosep elaboró una carta donde le está exigiendo al Gobierno que devuelva las instalaciones. ubicadas en Corinto, a la Esso y que a más tardar hoy ese asunto esté resuelto.

Pero mientras eso ocurría en las instalaciones del Cosep, el presidente Ortega enfatizaba en el Hospital Alejandro Dávila Bolaños, que el tema de la Esso ya es asunto del sistema judicial y no del Ejecutivo.

Alfredo Fernández, representante de Relaciones Públicas a nivel Internacional de la petrolera, insistió que “sólo piden que se les devuelva el bien” o sea la terminal ubicada en Corinto.

Fernández una vez más indicó que no “hay presión, el petróleo de Venezuela no tiene nada que ver con el embargo, y el Gobierno no está condicionando nada”, pese a que el mismo Cosep reconoció que el tema de fondo es precisamente el crudo venezolano y su utilización para aliviar la crisis energética local.

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