La limpieza de las colmenas es uno de los pasos más importante en la producción de miel. / LA PRENSA/ARCHIVO
Apicultores van por la certificación
Alrededor de 150 productores reciben capacitación del IICA para obtener el sello de producción orgánica
El manejo sanitario, el mejoramiento genético de las abejas y el entorno natural sobresalen en la agenda
Mario José Moncada
economia@laprensa.com.n
Algunos conceptos

La producción de miel es una labor que requiere esfuerzo y dedicación, lo cual pasa en principio por conocer el sector.
Según un informe del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), la miel es el néctar y secreciones dulces de las plantas, recolectado, modificado y almacenado en los panales por las abejas. Entretanto, la miel orgánica es aquella producida, procesada y empacada de acuerdo con las regulaciones sobre miel y productos orgánicos, certificada por organismos oficiales u organizaciones independientes debidamente autorizadas. La agroindustria apícola en Nicaragua ha sido practicada por décadas, usando métodos tradicionales. Esta actividad genera productos que son una buena fuente de alimentación y de ingresos, dice el Magfor. Entre ellos menciona la miel, el polen, la jalea real, propóleos y cera, usada esta última en la industria médica y los cosméticos.

Al menos 150 pequeños productores de miel de abeja están mejorando sus técnicas de producción para lograr, posiblemente este año, la certificación orgánica.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), a través del Proyecto Fomento a la Producción y Comercialización Orgánica está capacitando a los productores.

Erick Pineda, especialista del sector, indicó que a lo largo de todo este año el proyecto se ha enfocado en difundir prácticas y metodologías orgánicas para la producción, el manejo sanitario, el control de enfermedades y el mejoramiento genético de las abejas.

Los colmenares en Nicaragua se alimentan en gran medida del néctar de las flores conocidas como Amarrilla (Baltimora recta) y Campanita (Rivea corymbosa), unas plantas arbustivas que son vistas como malezas por los agricultores.

Las otras fuentes de alimento son las flores del genízaro, madero negro, guanacaste, el madroño y el eucalipto.

En estas condiciones casi naturales, según el especialista, Nicaragua produce unos 450 mil kilos anuales de miel de abeja, pero con una bajísima producción por colmenar que apenas llega al 50 por ciento de su capacidad.

Pero el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) explica en un informe sobre la apicultura en el país que algunas especies de plantas segregan muy poco néctar, mientras otras secretan cantidades copiosas.

La calidad o contenido de azúcar del néctar varía entre las diferentes especies de plantas. Y aclara que “el clima también afecta la calidad. Mucha lluvia causa más secreción de néctar, pero de bajo contenido de azúcar”.

Por ello indica que para la mayoría de especies de plantas las condiciones para la afluencia óptima de néctar son lluvias adecuadas antes de florecer y condiciones secas y asoleadas durante el período de florescencia.

CONSEJOS PARA MEJORAR

Un informe del Proyecto Fomento a la Producción y Comercialización Orgánica que financia la Cooperación Austriaca para el Desarrollo, asegura que con sólo mejorar las técnicas de manejo de los colmenares se puede duplicar la producción de miel en el país.

Entre estas técnicas se destaca el mejoramiento genético de la abeja reina, la cosecha oportuna y el control efectivo de un ácaro conocido como barroa, que ataca a las abejas en su etapa larvaria y adulta, provocando serios daños a la colmena.

El especialista del IICA considera que también hace falta aplicar buenas prácticas de manufactura y continuar con la gestión de créditos para que este sector productivo pueda construir la infraestructura apropiada para procesar la miel de abeja.

El año pasado Nicaragua exportó casi un millón de dólares en miel de abeja. Alemania, Italia, El Salvador y Bélgica fueron los principales mercados, al comprar el 99 por ciento de toda la producción.

BUEN MOMENTO

A nivel nacional existen aproximadamente unos dos mil apicultores de abejas melíferas, europeas y africanizadas, con unas 15 mil colmenas, tipo langstroth.

De ellas, unas 5 mil colmenas son catalogadas ecológicas y certificadas, según cifras del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).

Los meses de agosto y septiembre comprenden la llamada época de invierno para la producción de miel, que se obtiene principalmente de la flor amarilla. Buena parte de esta producción es utilizada por los productores, es decir los apicultores, para establecer nuevas colmenas.

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