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Nada de mas sin embargo
Columna del viernes 21 de septiembre de 2001
Inés Izquierdo Miller
ines.izquierdo@laprensa.com.ni

Tenemos algunas inquietudes que nos han enviado quienes están leyendo nuestra columna y desean alguna explicación o comentario sobre determinado aspecto en particular de nuestro idioma.

Comenzamos con la consulta que nos hace María Lidia Hernández Martínez quien solicita le aclaremos el uso de más, sin embargo. Lo primero que debemos destacar en este caso es que deberíamos ver el contexto en que ella vio utilizada ambas partes de la oración. Porque como ya hemos dicho en ocasiones anteriores no es recomendable que usemos mas (sin acento) junto a sin embargo, porque ambas son conjunciones adversativas y desempeñan una función similar.

Recordemos que las conjunciones son partes de la oración que funcionan como elemento de enlace. Ellas pueden ser de varios tipos tales como copulativas, disyuntivas, adversativas y en dependencia de su clasificación está la función que desempeñan, que puede ser para unir elementos afines o contarios, o para expresar una contradicción entre dos o más elementos. Es frecuente escuchar a muchas personas decir por ejemplo “Iba a ir mas sin embargo no pude”. En realidad quien diga tal frase está cometiendo una redundancia porque es como si dijera más o menos “sin embargo sin embargo”. La opción correcta es una sola conjunción y así estará hablando con propiedad y precisión nuestro idioma.

Ahora bien, si yo digo “Trajo libros de más, sin embargo no sobraron”. Estamos en presencia de otra situación. Porque en ese caso más (con acento) funciona como adverbio de cantidad y por ende no interfiere ni es reiterativo. Yo creo que el quid de la cuestión está en diferenciar el acento diacrítico que transforma, en este caso en especifico, en conjunción o en adverbio a la partícula más. Y el acento no sólo cambia la forma de escribir la palabra, sino también su función gramatical y claro, su significado. Esperamos que María Lidia quede satisfecha con nuestro comentario.

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