El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur indicó este viernes que se encuentran en buen estado de salud los siete surcoreanos liberados ayer en Afganistán, tras estar retenidos durante más de un mes por un grupo talibán.
El Gobierno de Seúl confirmó la liberación de esos siete rehenes, con lo ya se encuentran en libertad los 19 misioneros surcoreanos que llevaban secuestrados 43 días en Afganistán.
El miércoles, los insurgentes afganos habían liberado a doce rehenes, después del acuerdo alcanzado con representantes del Gobierno surcoreano, por el que ese país se comprometió a acelerar la retirada de sus tropas de Afganistán.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Cho Hee-young, dijo que los últimos siete rehenes fueron entregados a las autoridades surcoreanas esta madrugada (hora coreana) y que se encuentran bien. Explicó que serán devueltos a sus familias lo antes posible.
DOS CONDICIONES
Se espera que los rehenes lleguen este fin de semana a Corea del Sur vía Dubai.
La liberación fue el fruto de un acuerdo alcanzado entre representantes surcoreanos y los talibanes, en el que Seúl se comprometió a retirar este año a sus 200 militares de Afganistán, como estaba ya previsto, y suspender las actividades de los misioneros surcoreanos en el país.
No obstante, en Corea del Sur se especula con la posibilidad de un rescate.
Un total de 23 misioneros surcoreanos fueron secuestrados el 19 de julio y dos de ellos fueron ejecutados al cabo de unos días, después de que el Gobierno afgano se negara a responder a las demandas del grupo rebelde para excarcelar a presos talibanes.
NO QUIEREN PROSELITISMO CRISTIANO
En el momento de ponerlos en libertad, los talibanes entregaron una carta a los últimos rehenes para que se la hicieran llegar al Gobierno surcoreano, al que criticaron por su apoyo “a la guerra americana” en Afganistán, según el texto de la misiva.
En el mensaje, los secuestradores afirmaron que los doscientos soldados que Corea del Sur mantiene en Afganistán tenían como objetivo “asesinar a la población”.
“Lo que es más peligroso, fuentes cristianas enviaron a misioneros para cambiar la religión de nuestro país”, añadían los secuestradores.
“Nuestro pueblo está preparado para sacrificar todo por mantener nuestra religión, en la que la conversión está estrictamente prohibida”, agregaron.