El fuego está en las raíces más antiguas y profundas de la historia, la cultura y las creencias griegas. Tanto para bien como para mal.
Prometeo tomó fuego del sol para darle la inteligencia al hombre que había hecho de barro. Por haber prendido fuego al templo de Apolo, Flegias fue condenado a sufrir suplicio eterno en los infiernos. Eróstrato, personaje histórico pero legendario, incendió el templo de Artemisa (Diana) en la ciudad de Efeso, porque quería hacerse famoso y pasar a la inmortalidad, como los dioses, y de verdad que su nombre quedó inmortalizado.
Se dice que probablemente los incendios de ahora en Grecia fueron provocados por mano criminal. “El hecho de que tantos fuegos hayan sido declarados al mismo tiempo en tantos lugares no puede ser fruto del azar”, aseguró el Primer Ministro griego, Costa Caramanlis. O sea que sería obra de algún nuevo Eróstrato, quien es el pirómano más famoso de la historia, inclusive más que Nerón, el demente y malvado emperador que incendió Roma y ejecutaba su lira mientras las llamas consumían la ciudad fundada por Rómulo y Remo.
Eróstrato, una noche del año 356 antes de Cristo le prendió fuego al templo de Artemisa en Efeso, la famosa ciudad griega del Asia Menor, donde ahora es Turquía. Era un esplendoroso templo en el que se adoraba a Artemisa, pero también se rendía culto a la fertilidad de la tierra y de la mujer y por su magnificencia fue considerado como una de las siete maravillas de la antigüedad. Se estima que el templo de Artemisa en Efeso fue construido a mediados del siglo quinto antes de Cristo, por iniciativa de un rey de Lidia llamado Creso, quien pasó a la historia por las inmensas riquezas que poseía y los fabulosos lujos en los que vivía. Sin embargo, los historiadores aseguran que la construcción de aquel majestuoso templo duró 120 años, tan grande era la obra.
El pueblo llamaba Artemisón a aquel hermoso templo, que era sostenido por enormes columnas del mejor mármol de la tierra y en cuyo interior había un santuario, donde se alzaba una formidable estatua de la diosa Artemisa esculpida en oro puro y recubierta con piedras preciosas de toda clase y de todos los países entonces conocidos.
Como dije antes, Eróstrato incendió el templo de Artemisa sólo porque quería hacerse famoso e inmortal, igual que los dioses del Olimpo. Y de verdad que al menos su nombre se hizo famoso para todos los tiempos. Inclusive, en la actualidad los psicólogos y psiquiatras dicen que los individuos que realizan actos criminales o violentos de gran magnitud, con el único propósito de llamar la atención y hacerse famosos, padecen el así llamado “complejo de Eróstrato” .
Acerca del incendio del templo de Artemisa en Efeso, se decía en la antigüedad que la diosa había podido salvarse de las llamas, porque ese mismo día viajó a Grecia para estar presente en el nacimiento de Olimpia, la ninfa que dio su nombre al monte sagrado de los dioses y a la ciudad que fue cuna de los juegos olímpicos que se celebran hasta nuestros días.
El templo de Artemisa en Efeso fue incendiado durante la misma noche que nació Alejandro Magno, el emperador griego-macedonio conquistador de Asia. Y cuéntase que cuando fue a ver las ruinas que quedaron del templo más maravilloso del mundo, Alejandro dispuso que fuese reconstruido. Sin embargo él no pudo ver concluida la magna obra porque tardó también 120 años, igual que la construcción del templo original.