Mi Güegüense es Barroco, posiblemente esta obra surgió en el siglo XVII; entonces busqué esa historia, mezcla de indígena y español, y descubrí la nicaraguanidad barroca, dice Carlos Montenegro, nuestro mayor artífice de la obra plástica del Güegüense barroco-náhuatl.
Cabe recordar que sus primeros dibujos del Güegüense barroco, en plumilla blanco, negro y con más texturas, los realizó en 1976, los que presentó en la primer muestra sobre esta expresión del mestizaje colonial, en la galería Tagüe, donde compartió espacios con Alberto Ycaza, Omar D'León y Leoncio Sáenz, entre otros.
Anteriormente, el dibujante Alejandro Canales, Leoncio Sáenz y el mismo poeta Pablo Antonio Cuadra, habían ejecutados exploratoriamente algunos dibujos y bocetos pero es Montenegro con su constante expresión lineal barroquista e indigenista que viene a perennizar este motivo.
Y eso lo demostró con la primera exposición: Iconografía de El Güegüense, abierta entonces en la Casa Fernando Gordillo. Entonces corría el año 1983 y era un homenaje a la publicación de los 100 años de haber sido dado a conocer al mundo, El Güegüense, por Daniel G. Brinton.
Aquí se mostraron 15 dibujos, con títulos alusivos a la obra como: Macho Ratón con Paisajes, El Gobernador Tastuanis, El Regidor de Vara, Homenaje al Capi (un bailante popular), entre otros. En tanto en la presente muestra —Colección privada de la UAM— presenta 14 dibujos con los nombres alusivos a los personajes. Otros de sus dibujos maestros se encuentran en el Palacio Nacional de Cultura, en la Sala Museo Güegüense.
Con relación a su trabajo de rescate, recordó que muchos artistas de la época del barroco se dieron a la tarea de trabajar el arte simbolista y sacro. En su caso, sus dibujos claroscuros y detallistas no llegan a la saturación del Rococó sino que a pesar de retomar lo barroco, también tienden al mesoamericanismo y lo contemporáneo, pero con “nicaraguanidad histórica”.
También se reconoce influenciado por los grabados del holandés Lucas van Leyden (1494-1533), los dibujos del alemán Alberto Durero, y los claroscuros del pintor Rembrandt. Estas antiguas técnicas, aclara Montenegro, las usa pero desde la precisión del dibujo detallista y de altos contrastes. “Por eso es que mi Güegüense es dibujo barroco”, nos reafirma convencido del estilo de sus dibujos.