En su primer discurso como Presidente, caracterizado por ser bastante general y sin concretar en los mecanismos con los que pretende cumplir las ambiciosas promesas que hizo en la campaña electoral, Daniel Ortega reiteró sus críticas al modelo neoliberal, señalándolo de ser la causa por la cual los beneficios del crecimiento económico que ha experimentado el país en los últimos años no han alcanzado a los sectores sociales más vulnerables, beneficiando solamente a pequeños grupos económicos del país.
Anoche Ortega en la Plaza de La Fe, acompañado de los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia, delineó a grandes rasgos lo que llamó un “nuevo camino” para Nicaragua, lo que se puede interpretar como una ruta hacia el populismo al estilo del propio Chávez, principal protagonista de la toma de posesión del líder sandinista.
“Yo se lo he planteado a los organismos financieros internacionales, que el modelo neoliberal no ha logrado resolver las necesidades de la población”, señaló.
ANALFABETISMO COMO EJEMPLO
Ortega puso como ejemplo del fracaso del modelo neoliberal, el crecimiento del índice del analfabetismo en el país, que según el Presidente ahora alcanza casi un 35 por ciento, mientras que al entregar el cargo en 1990, aseguró, se aproximaba al 12 por ciento.
Destacó que durante estos 16 años, pese a la severa crisis económica que han enfrentado, el pueblo nicaragüense no ha protagonizado revueltas populares para derrocar gobiernos, similares a las ocurridas en Bolivia y Ecuador.
“UN NUEVO CAMINO”
“Eso demuestra la sabiduría y paciencia del pueblo nicaragüense. Ahora nosotros tenemos el reto de abrir un nuevo camino, que permita a las familias nicaragüenses vivir con dignidad”, añadió.
El mandatario estuvo acompañado en el acto por los principales representantes de la denominada izquierda dura de Latinoamérica, personificada por Hugo Chávez, Presidente de Venezuela; Evo Morales, Presidente de Bolivia, y el Vicepresidente de Cuba, Juan Ramón Machado, en representación del máximo exponente de esta corriente política en la región, el gobernante cubano Fidel Castro.
NICARAGUA ACOGERá ALBA
Una de las pocas promesas concretas que hizo Ortega fue que Nicaragua a partir de hoy se integraría a la Alternativa Bolivariana por las Américas (Alba) que promueve el Presidente venezolano Hugo Chávez, como la contraparte del Área de Libre Comercio de las Américas, que impulsa Estados Unidos.
La adhesión a este tratado del que ya forman parte Cuba y Bolivia, se firmaría hoy, aprovechando la visita del mandatario venezolano.
Ortega hizo una especie de “consulta popular” similar a las de los programas de concursos televisivos, al pedirle a los asistentes al acto que decidieran si Nicaragua se integrará al Alba o no.
VEREDICTO POPULISTA
Aplausos, gritos y vivas por parte de los miles de asistentes a la Plaza de la Fe, fue el veredicto en el cual se basó Ortega para decidir la integración del país a la iniciativa comercial que promueve Chávez.
Ortega se refirió al Tratado de Libre Comercio suscrito entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta por sus siglas en inglés), firmado por el (ex) presidente Enrique Bolaños, como un acuerdo comercial desventajoso para Nicaragua, cuyas condiciones tendrán que ser revisadas posteriormente.
“El problema de esos acuerdos es que existe una asimetría con la economía de Nicaragua, que no puede competir con una economía como la de Estados Unidos”, dijo.
NO RECONOCIÓBENEFICIOS DEL DR-CAFTA
El nuevo Presidente no se detuvo a reconocer que el DR- Cafta, vigente en el país desde abril del año pasado, ha sido responsable por un fuerte repunte en las exportaciones, que por primera vez alcanzaron los 1,000 millones de dólares en el 2006.
contra PRIVATIZACIÓN
Ortega también prometió que no se privatizaría el servicio de distribución de agua potable, ya que según dijo, las privatizaciones no resuelven las necesidades de la población y que “un claro ejemplo” de esto era la crisis energética que enfrenta actualmente el país, en referencia a la privatización de los sistemas de distribución y generación energética.
Durante la campaña electoral, Ortega señaló a la distribuidora eléctrica Unión Fenosa, de ser responsable de la crisis energética en el país, y amenazó con expulsarla del país si no se lograba superar el problema.
Cuando Ortega dejó el poder en 1990 y el sistema energético era nacionalizado, el país atravesaba una crisis de apagones de hasta 12 horas de duración.
Sobre esta crisis dijo que ya están preparando un plan de emergencia para enfrentarla, pero que tampoco detalló, refiriéndose solamente a la traída de 40 generadoras de energía de 1.5 megavatios cada una, aportadas por la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA).
REDUCCIÓN DE MEGASALARIOS
Otra promesa que no especificó fue la de reducir los megasalarios de los funcionarios públicos y la referida a conformar un Gabinete que estaría compuesto en partes iguales por hombres y mujeres.
El Presidente advirtió a los funcionarios de su Gabinete, que no olvidaran que fueron colocados en sus puestos por el “pueblo de Nicaragua”.
“Y aquel funcionario que se crea que está en las nubes y olvide porqué está allí, que se vaya bajando de esa nube, o le vamos a cantar aquella canción que dice: me caí de la nube en que andaba”, afirmó el mandatario entrante.
CANTA CERO A TOMATIERRAS
El mandatario hizo mención de que Nicaragua es un país que tiene suficientes tierras para todos sus habitantes, en una especie de llamado para no tomarse terrenos privados o públicos.
“Lo que se necesita en este país es una política de Estado para la entrega de tierras para los campesinos, y financiamiento para que la puedan trabajar”, exclamó.
Ortega dijo también sentirse satisfecho porque ha encontrado mucho consenso en muchos de los grandes grupos económicos del país que permita lograr esa unidad de nación que necesita el país para salir del atolladero económico en el cual se encuentra.
NADA DE TRANsFORMACIÓN INSTITUCIONAL
A lo largo de su discurso de aproximadamente una hora, Ortega no hizo referencia al problema del control partidario de las diversas instituciones del Estado.
Ortega y Arnoldo Alemán se han repartido para el FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) el control de los poderes del Estado, la Contraloría y la Fiscalía, y a pesar de que actualmente no hay un Fiscal General electo, Ortega relegó este tema a segundo plano.
Y prueba de ese pacto libero-sandinista es que Alemán llegó a la toma de posesión de Ortega como que si no ha pasado nada con el primero, quien purga una condena de 20 años de cárcel por fraude al Estado nicaragüense.