La utilización de toldos para impartir clases, como una medida de emergencia ante el aumento de la matrícula escolar, podría ocasionar más daños que beneficios, según José Antonio Zepeda, secretario general de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN).
Los toldos, como aulas de clases, ya fueron utilizados en Tipitapa y en el Occidente del país, cuando las escuelas de esa zona fueron inundadas en 1998 por el huracán Mitch, pero sólo causaron “más presión y enfermedades, por el sol y calor que generan esos toldos” a los estudiantes y educadores, explicó el dirigente magisterial.
El ministro de Educación, Cultura y Deportes, Miguel de Castilla, declaró que ese ente ya había comprado toldos al prever el aumento en la matrícula, la escasez de aulas y falta de presupuesto.
Sin embargo, los “toldos son peor que el aire libre para docentes y estudiantes. Eso no da resultado, porque provoca disminución en la efectividad de la educación”, dijo Zepeda.
Sin embargo, de Castilla considera la medida como “una emergencia divina que sólo se utilizará en caso de que haya una explosión en la matrícula”.
La distribución de estudiantes en los turnos matutino y vespertino es otra opción que contempla, para utilizar mejor las instalaciones de los centros educativos.
ESPERA DONACIONES
De Castilla declaró que, de ser necesario, los toldos se utilizarían en un período no mayor a tres meses, mientras se construyen aulas para los estudiantes.
“Son (los toldos) un S.O.S. a la comunidad internacional y al gobierno, para que se destinen más fondos a la educación”, dijo.
El Presupuesto General de la República contempla que el MECD recibirá este año 3,449 millones de córdobas, cantidad insuficiente para mejorar la infraestructura de las escuelas y cubrir las plazas necesarias ante el posible aumento de la matrícula escolar, que podría ser de un treinta por ciento más.
Según el secretario general de ANDEN, el sistema educativo necesita unos seis mil millones de córdobas para cubrir las necesidades del sector.
La asociación sindical calcula que, a nivel nacional, hay nueve mil escuelas que necesitan ser reconstruidas, lo que sumado a la escasez de infraestructura arroja un déficit de 18 mil aulas.
ANDEN también teme que le recarguen trabajo a los docentes, porque “si se prevé un aumento en la matrícula, es lógico que la cantidad de maestros no alcanzará y se necesitarán más de las 900 plazas en este año”, declaró Zepeda.
Los estudios de ANDEN revelan que el déficit nacional de docentes es de diez mil, para cubrir unas tres mil escuelas.
“Hay que crear mecanismos para abrir más plazas y para hacer que más personas se interesen por la enseñanza”, sugirió.
La Procuradora Especial de la Niñez, Norma Moreno, reiteró la necesidad de garantizar educación con calidad para la niñez.