Los alcaldes sandinistas, que en el año 2004 prometieron bajarse el salario a la mitad, cuando eran candidatos al cargo que ahora ocupan, sólo han cumplido su promesa de forma particular y no como una norma partidaria.
La secretaria ejecutiva de la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic), Patricia Delgado, también de afiliación sandinista, dijo desconocer si alguno de los alcaldes se redujo el salario, y el caso más parecido a eso fue el de Dionisio Marenco, de Managua.
Marenco fue el único alcalde que hizo pública su decisión de ofrecer el 50 por ciento de su salario, que hasta el año pasado rondó los cinco mil dólares.
Al recibir su tercero y cuarto salario, Marenco donó una parte de su sueldo al Instituto Nacional Autónomo Maestro Gabriel, de la capital, y en otra ocasión dio su aporte a una organización de enfermeras.
El propio Marenco se negó a responder si sus donaciones son mensuales, pero aseguró que “es más que eso”.
El Alcalde se refirió a que ha destinado dinero de forma personal a la construcción de una escuela en Las Enramadas, al sureste de la capital, y que piensa construir, con recursos personales, otro centro de educación en el barrio Hugo Chávez.
Los alcaldes en Nicaragua no pueden reducirse el salario de forma unilateral.
Para eso se tendría que reformar la Ley de Régimen Presupuestario Municipal, que manda a que los alcaldes reciban un salario que junto al del vicealcalde y del secretario del Concejo no exceda el 40 por ciento del 1.5 por ciento del presupuesto de la Alcaldía.
Así, por ejemplo, si la Alcaldía de Managua tuvo un presupuesto de 800 millones de córdobas en el año 2006, el alcalde debió sacar su salario del 40 por ciento de 12 millones de córdobas, que es el 1.5 por ciento de los ingresos corrientes de la comuna.
Los 12 millones deben compartirse con el vicealcalde y el secretario del Concejo. Cualquier cambio a ese procedimiento es ilegal.
La presidenta de Amunic dijo no estar de acuerdo con que los alcaldes se redujeran el sueldo a la mitad, especialmente los de municipios pobres, aunque aseguró oponerse a los megasalarios.