Managua
08:37 pm
18.01.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
El nuevo gobierno: ¿un híbrido?
José Dávila
El autor es Director de INCEP, Guatemala, fue Embajador de Nicaragua en Alemania y Suiza.

Los que vivimos temporalmente fuera de Nicaragua hemos constatado un hecho: el retorno al poder de Daniel Ortega ha sido un acontecimiento con gran eco internacional. La razón: lo que fue Ortega, lo que se cree es hoy, y lo que será de futuro. El entorno: Cuba, Bush, Chávez, socialismo y continuidad de una nueva geopolítica con ese retorno al poder.

Cuando yo he sido preguntado respecto a mi opinión sobre el nuevo gobierno, mi respuesta venía siendo: será un gobierno híbrido que podría tomar dos caminos, llegar a ser mediocre, por aquello de querer servir a Dios y al diablo, o llegar a ser bueno para Nicaragua, si se diera la genialidad de llevarse bien con Dios y con el diablo.

Agregaba que naturalmente Ortega querrá buenas relaciones con Estados Unidos, con Europa, con el mundo occidental, pero que había al menos tres cosas, a las que le era difícil renunciar: su alianza ideológica con gente como Chávez y Raúl Castro, su repelo con los empresarios e inversionistas, y su partido, esa estructura de 300, 400 cuadros bien formados, que aún aspiran a construir el sistema que buscaron en los años ochenta.

En una estadía reciente en Nicaragua, hablé con mucha gente, de todos los niveles. Una minoría me habló pestes de Daniel, pero la mayoría francamente oscilaba entre opiniones como que él ya no iba a poder repetir lo de los años ochenta porque hoy la realidad es otra y él ha cambiado; y opiniones de gente de mejores ingresos que decían algo como: nos ganó en buena lid, él es el Presidente y no hay que confrontarlo porque puede volverse el Ortega de los años ochenta. Entre conformismo y temor, parecía la línea mayoritaria.

Hoy basta ver la primera semana de gobierno, no para juzgarlo, por supuesto, sino para ver hacia dónde se está enfocando en sus primeras señales. Alianza de los cuatro dentro del Alba, unidad ideológica con la izquierda más dura de América del Sur, con Cuba ni hablar, y dentro de esto, como punta del volcán, la alianza con Irán, país envuelto en un conflicto mundial, en crisis no sólo con EE.UU. sino también con Europa y la misma ONU. Es la nueva Guerra Fría.

En lo nacional, presencia masiva cubana a partir de ya, abolición de la autonomía escolar, reformas al Estado para más centralización, posible reelección, etc.

Naturalmente que la retórica para la línea de izquierda internacional que está tomando, abunda en argumentos: hay soberanía, es para bien del pueblo, hay que salir de la pobreza, hay que aprovechar todo a favor de los menos favorecidos, gobiernos democráticos fueron ineficientes, etc. etc.

Yo no veo mal que un país busque todas las alternativas, sostenga relaciones con tirios y troyanos, se busque apoyo y dólares u otras monedas en todas partes. Lo que dudo es que todo eso sea gratis, que podamos jugar con unos y otros y que aparezcamos como la más grande genialidad de gobierno en el siglo XXI.

Ni potencias intermedias o países en desarrollo grandes como Brasil, Indonesia, India y el mismo México, han podido entretejer un tinglado con el óptimo aprovechamiento de instituciones internacionales, países y regiones con graves contradicciones entre sí.

Creo que ya no parece tan híbrido el gobierno de Daniel Ortega, vuelve a mucho de su pureza ideológica en tan corto tiempo. Puede hacerlo, es el gobierno formal, pero no puede olvidar que hay que también tener legitimidad, y no se puede hacer lo que se quiere con sólo el apoyo del 38 por ciento de los votantes, que ni siquiera llega al 15 por ciento de toda la población nicaragüense. Habrá que esperar, estoy claro, pero el arranque de Ortega no se mira bien. Comienza el riesgo de perderse la segunda oportunidad.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
© LA PRENSA 2006 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Festival de Poesía de Granada 2007
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda