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Venezuela produce alrededor de 3.1 millones de barriles de petróleo al día. (LA PRENSA/Archivo)
Petrodólares en Nicaragua
Analistas y representantes del Gobierno discuten algunos de los efectos que, para la economía de Nicaragua, tendría el convenio petrolero firmado entre el presidente Daniel Ortega y su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, que incluso ha anunciado un alza del valor de los combustibles para los consumidores de su propio país, pese a que es el quinto productor mundial de crudo
Arlen Cerda
economia@laprensa.com.ni
Opuesto al libre mercado, pero lo aprovecha

“Hugo Chávez se ha opuesto a los tratados bilaterales de libre comercio entre los países latinoamericanos y Estados Unidos, pero la propia Venezuela tiene un acuerdo por el cual envía 1.5 millón de barriles de petróleo por día a Estados Unidos. Y lo defiende”.

Hace algunas semanas la población estadounidense amenazó con boicotear los puestos de gasolina de Citgo, debido a un pronunciamiento de Chávez en la ONU, que agredía a George W. Bush.

La distribuidora, subsidiaria, de PDVSA (la estatal petrolera venezolana) en Estados Unidos, reaccionó llenando los principales diarios y revistas del país con anuncios que resaltaban la importancia de contar con una “empresa amiga, que estará siempre a disposición del consumidor y que nunca dejará que falte la gasolina”.

Todo indica que esa relación quijotesca continuará, pues Chávez necesita dólares para patrocinar su revolución bolivariana. A principios de diciembre, por primera vez, Chávez admitió lo que ya se sabía: que está conduciendo a Venezuela hacia un régimen socialista, inspirado en el modelo de su amigo Fidel Castro, hace 47 años en el poder en Cuba.

De a poco, Chávez ahuyenta los capitales privados. Entre 2000 y 2004 la inversión extranjera directa en el país cayó de US$4,700 millones a US$1,500 millones. “Los venezolanos no votaron por mí; votaron por un proyecto socialista”, dijo el presidente reelecto. En esta historia, Sancho Panza sigue ilusionado por la recompensa que nunca llegará.

(c) 2006, AméricaEconomía. Todos los derechos reservados

Mercado volátil

L os precios del petróleo se recuperaron ayer siempre sostenidos por previsiones de tiempo frío en el hemisferio norte y cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) parece decidida a reducir su producción a principios de febrero. En la Bolsa de Valores de Nueva York, de referencia para Nicaragua, aumentó 2.96 dólares, cerrando a 56.97 dólares.

“La retórica es el deporte preferido del presidente venezolano Hugo Chávez. Y también el practicado por populistas en todo el mundo, sean dictadores o presidentes electos por voto directo”.

“Chávez usa los medios para justificar los fines. Echa mano de los recursos públicos originados de los petrodólares para comprar el apoyo de la población más pobre, que lo recompensa con los votos y, ahora, la reelección que le asegura el poder hasta 2013. Así ha sido y así será, ya lo dijo, hasta 2021, año en que pretende dejar el poder después de cambiar la Constitución y aprobar la reelección ad eternum”.

Así describe, en parte, lo que la prestigiosa revista América Economía llama: neosocialismo chavista.

Y agrega: “La aplastante victoria de Chávez (más del 60 por ciento de los votos) muestra cómo el ex militar está usando la democracia para destruir la democracia. Cuando asumió el poder, en 1999, el barril de petróleo era transado a 12 dólares. En 2006 llegó a los 70 dólares”.

“Esa alza significó un salto de 14,000 millones a 70,000 millones en los ingresos petroleros de Venezuela. Pero no se ha traducido en mejoras significativas para el país. Entre 1999 y 2005 el número de personas viviendo bajo la línea de la pobreza cayó apenas cinco puntos porcentuales, de 42.8 por ciento a 37.9 por ciento, según el Center for Economic and Policy Research, un instituto de investigación de Washington”, detalla.

Pero ahora, ante la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional, aunque con ciertas subidas, Chávez puja por un recorte de la producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cartel al que Caracas pertenece integrado por un total de 11 nacionales.

Los precios del crudo han venido cayendo, desde el récord de 77.03 dólares que alcanzó el año pasado, a poco más de 50 dólares.

Y la urgencia de Chávez por un recorte de la producción petrolera es provocar una nueva alza del producto, para con ello aumentar los ingresos petroleros que se están viendo afectados por la tendencia mayormente a la baja del valor del crudo en lo que va del año.

Incluso, el 21 de enero pasado Chávez anunció su intención de aumentar el precio de la gasolina a los consumidores de su propio país, el quinto productor mundial de crudo, y solicitó al Ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, diseñar un modelo para que la medida, dijo, no repercuta en los precios de bienes y servicios.

“Nosotros en ocho años no hemos tocado el precio de la gasolina y de verdad que ya es una grosería vender la gasolina como la estamos vendiendo, mejor sería regalarla”, dijo Chávez sobre el precio del combustible que en Venezuela se vende desde 70 bolívares por litro (tres centavos de dólar). No precisó el porcentaje del aumento que planea.

Chávez indicó que el aumento está dirigido a las clases más adineradas. He visto unos estudios por ahí... la clase media y la clase alta son las que más se benefician, porque el pobre se monta en su autobús o en su metro, aseguró.

EL EFECTO EN NICARAGUA

¿Cómo podría repercutir en Nicaragua una nueva escalada alcista del petróleo? En especial, en el marco de los convenios de cooperación energética que el presidente Daniel Ortega firmó con su par de Venezuela, Hugo Chávez, según la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba).

Mediante este acuerdo, según el texto del mismo en poder de LA PRENSA, Caracas suministrará a Managua 10 mil barriles de hidrocarburos al día, pero bajos las condiciones del mercado y de las decisiones de la OPEP.

Esto quiere decir que, si la OPEP decide recortar su producción, el precio del crudo podría subir y Venezuela tendrá que suministrar el prometido petróleo a Nicaragua a ese nuevo precio.

21 días después de haber firmado el acuerdo Ortega no ha enviado el documento a la Asamblea Nacional para su discusión y, posiblemente, su ratificación. Mientras, la Asamblea Nacional venezolana ya hizo lo suyo la semana pasada, al darle el sí al acuerdo.

Economistas nicaragüenses consultados coinciden en que era inevitable que el acuerdo de suministro de crudo venezolano a Nicaragua dejase de estar sujeto a los precios del mercado, porque ningún país petrolero regala su producto, de manera que el beneficio inmediato del convenio sólo es el sistema de financiamiento, que por ser endeudamiento, obliga al convenio firmado entre Ortega y Chávez, a pasar por la Asamblea Nacional.

LOS PUNTOS DE VISTA

El acuerdo de cooperación energética establece que el crudo que Nicaragua adquiera de contado deberá pagarse en un plazo de noventa días del conocimiento del embarque, con intereses del 2 por ciento después de los primeros treinta días y el financiamiento ofrecido por Venezuela establece para el pago del embarque, un período de gracia de dos años con una tasa de interés anual del dos por ciento, si el precio del barril de petróleo no supera los 40 dólares.

Si el barril de petróleo en la OPEP supera este precio, entonces Venezuela ofrece en el acuerdo que “el período de pago se extenderá a 23 años más de los dos años de gracia, estableciéndose un total de 25 años, reduciendo el interés del uno por ciento”.

Para el economista Néstor Avendaño, el sistema de financiamiento funciona como una especie de préstamo que es “mucho más concesional que el que nos da el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que nos endeuda con una tasa promedio anual que varía entre el dos y el cuatro por ciento, pero menos concesional que el que nos da el Banco Mundial (BM), que es del cero por ciento”.

Lo mismo asegura el presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, quien refiere que “ojalá todos los préstamos (que recibe Nicaragua) fueran así de concesionales”.

El economista Sergio Santamaría, también coincide en la concesionalidad del acuerdo.

Avendaño niega que el aumento del precio del petróleo en el mercado internacional tenga algún efecto negativo sobre Nicaragua, porque indicó que el precio del crudo que Venezuela suministrará a Nicaragua será el precio de referencia de la OPEP (integrada por 11 países, incluyendo a Venezuela y excluyendo a Irak), tiene una diferencia promedio de ocho dólares menos del mercado internacional fuera del cartel.

Sin embargo, Avendaño reconoció que al plazo de los 23 años de financiamiento del suministro petrolero, Nicaragua acarreará ese ahorro anual en la factura petrolera, a la deuda externa.

“Sólo por petróleo hay alrededor de 250 millones de dólares anuales que en 23 años hay que pagarlos, más el 2 por ciento de intereses”, indica Avendaño.

Se estima que el total de las importaciones en concepto de compra de crudo y sus derivados en el 2006 alcanzó alrededor de 700 millones de dólares, con un total de 10 millones de barriles al año.

Es decir, que el promedio de 3.6 millones de barriles anuales que suministraría Venezuela con una cuota diaria de 10 mil barriles, representarán el 36.5 por ciento de la factura petrolera nacional, es decir, unos 250 millones de dólares según el total de la factura anterior.

Para Avendaño, “el hecho que no saques de tus reservas (el equivalente de ese porcentaje) equivale prácticamente como si fuera un préstamo, adoptando la figura que no te exigen el pago del ciento por ciento del embarque como lo hacemos hoy”.

“Ese es un gran beneficio porque el Gobierno podría disponer de esos recursos”, sostiene.

PAÍS ASUMIRÁ COSTO DE REFINADO

Sin embargo, Santamaría advierte que el beneficio se reducirá debido a que se limita a la reducción de la importación de crudo como materia prima, pero no como producto final, porque el país seguirá necesitando de la única refinería que existe en el país y que es privada, para el procesamiento del petróleo.

Sin embargo, Avendaño y Santamaría concuerdan en que el beneficio nacional del proyectado alivio en la factura petrolera, bajo los términos de plazo de pago y de los intereses, dependerá de en qué se vaya a invertir ese monto.

Avendaño señala que ese proyectado alivio “no debería usarse para financiar el consumo público, sino que financie la solución del problema estructural del mercado energético de Nicaragua”.

Recomienda que el mejor destino de estos recursos es “la inversión con el sector privado en la generación eléctrica, energía geotérmica, eólica o que la utilice para inversiones públicas, pero lo más efectivo es que sea dirigido para el mercado energético, es decir, reducir la dependencia de full oil en la generación de energía energética, que es el ochenta por ciento”.

“Lo menos recomendable que podría hacer el Gobierno es que utilice esos recursos (del proyectado ahorro en la factura petrolera) para el pago de salarios, la compra de medicamentos, libros y meterlos en los hospitales y en las escuelas, eso es consumo público. Ojalá que lo haga para inversiones públicas”, subraya Avendaño.

El presidente del BCN, Antenor Rosales, refirió escuetamente que lo importante del convenio de cooperación energética entre Nicaragua y Venezuela “es que de inmediato se pretende atender el problema energético de Nicaragua”.

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