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Noticias >> Economía
Hugo Chávez y Rafael Correa: amigos son los amigos. ()
Gracias, MUCHACHITO
La decisión ecuatoriana de pagar los intereses de su deuda favorece a Venezuela
María Teresa Escobar
Quito
Cuidado con el Fonden

Ricardo Patiño, en un intento por bajar el perfil del escándalo, decidió convocar a una multitudinaria rueda de prensa para mostrar el vídeo completo. Quería probar que la conversación había sido sacada de contexto, pero empeoró las cosas.

En una de las partes no reveladas del vídeo, pero proyectada por la versión más completa ofrecida por el ministro, aparece la otra mitad de la propuesta: salvar la posición del fondo estatal Venezolano Fonden (Fondo de Desarrollo Nacional) que, según lo explica Abadi a Patiño, ha comprado papeles derivados de la deuda externa ecuatoriana, conocidos como First-to-Default (FTD) Notes, y por eso podría resultar perjudicado por una moratoria.

De ahí que Abadi le advirtiera a Patiño que “el gesto que tendrá que hacer Ecuador hacia Venezuela, para que Venezuela no tenga un daño, es solamente pasar 2007 (sin decretar moratoria)”. Es decir, se necesitaba dar un tiempo prudencial a Venezuela para que se deshiciera de los papeles antes de intentar forzar a los acreedores de Ecuador a aceptar una reestructuración. “Pero el próximo año va a ser más fácil, a medida que se depure la exposición de Venezuela”, remata Abadi.

Y Venezuela ha comenzado a deshacerse de esas posiciones riesgosas. Según un informe de Alberto Bernal, analista de mercados emergentes de Bear Stearns, “hay rumores de que el Gobierno venezolano está explorando maneras agresivas de revertir parte de su exposición al riesgo que posee atado a Ecuador”.

El Fonden en sí mismo es una figura llamativa. Es utilizado por Chávez para manejar el exceso de liquidez que se deriva de la bonanza petrolera sin pasar por controles externos. El fondo terminó 2006 con US$17.5 mil millones en caja y recibe al menos US$100 millones semanales, según una investigación del Cato Institute, firmada por el ex representante de Transparencia Internacional en Venezuela, Gustavo Coronel.

Una buena parte de su portafolio está representada por bonos de la deuda de países como Argentina, Brasil, China y Ecuador. Otra, en cambio, está en papeles derivados altamente especulativos, como CDS y canastas de First-to-Default Notes.

El Gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa se enfrenta a su primer escándalo. En el ojo del huracán está uno de los hombres fuertes de su administración, el ministro de Economía y Finanzas, Ricardo Patiño. Sobre él recaen sospechas de haber dado un trato privilegiado a Venezuela, lo que habría permitido a ese país jugar y ganar millones en el mercado de papeles derivados de la deuda externa de Ecuador.

Para Correa el golpe ha sido doble. Por un lado, el escándalo daña los esfuerzos de su canciller, María Fernanda Espinosa, de deslindar la imagen del presidente Correa de la de Hugo Chávez, quien lo llamó cariñosamente “muchachito”. Y, por otra parte, lanza una sombra de duda sobre Patiño, uno de los candidatos que Correa baraja para la Asamblea Constituyente que ha convocado para el 30 septiembre y en la que necesita conquistar al menos 66 de 130 escaños, si quiere concretar su proyecto de reformar la Constitución.

El caso tiene un extraño sabor a Watergate. El 21 de mayo, Quinto Pazmiño, un oscuro ex asesor del Ministerio de Economía y Finanzas que fue despedido por acusaciones de corrupción, entregó a la televisión local un fragmento de un vídeo en el que aparecen el ministro de Finanzas, en compañía de Carlos Abadi —del banco de inversiones de Nueva York Abadi & Co.—, y del ex ministro de Finanzas, Armando Rodas. En el vídeo, filmado de manera clandestina en un hotel de Quito a pedido del propio Patiño, Abadi y Rodas le proponen al ministro que les adelante si Ecuador va a decretar moratoria o no de su deuda externa.

El plan que expone Abadi es utilizar esa información para especular en el mercado de venta de CDS (Credit Default Swaps), un tipo de papeles que actúan como seguros para los tenedores de bonos frente a la posibilidad de una moratoria. Según las palabras de Abadi en el vídeo, unos US$2,500 millones de los US$10,300 millones del total de la deuda externa ecuatoriana están cubiertos por CDS. Ese era el dinero que los especuladores tenían para perder con una moratoria.

La apuesta era simple: Correa y Patiño agitaron al mercado desde fines del año pasado, cuando tras ganar las elecciones empezaron a hablar de que Ecuador no descartaría una moratoria ni una renegociación de la deuda. El discurso hizo caer las cotizaciones de los bonos Global y elevó, en cambio, las ventas de CDS y las primas de esos papeles derivados de los bonos ecuatorianos.

Si Abadi tenía conocimiento con anticipación del desenlace y si lograba convencer a Ecuador de que, al final, no decretara moratoria, las ganancias serían seguras para ambos lados. Rodas dice, en un aparte de la conversación, que el país podría ganar US$50 millones especulando con CDS, y que podría usar ese dinero para pagar los intereses de la deuda más adelante.

sólo apostadores

Para Venezuela, comprar bonos de la deuda de estos países para vendérselos después a bancos privados ayudaría a recoger el exceso de bolívares, un mecanismo para frenar la inflación, que bordea el 20 por ciento en los últimos 12 meses.

A juzgar por los registros migratorios de la Policía de Ecuador, los viajes de Abadi a Quito fueron cuatro entre la segunda semana de enero y la segunda de febrero, en vísperas del día 14, cuando el Gobierno tenía que hacer el primer pago de intereses que se vencían de la deuda externa.

En su segunda visita, el 30 de enero, llegó incluso procedente de Caracas. Después del 12 de febrero Abadi no regresó más. Pero, pasadas 48 horas de su última visita y contra todos los pronósticos, el Gobierno ecuatoriano decidió pagar el cupón de US$135 millones de los bonos Global 2030.

Hay quienes piensan que no se trata de una coincidencia. Entre los que creen en una teoría de la conspiración está la ex diputada de la oposición Gloria Gallardo. El 7 de marzo, Gallardo pidió al Congreso que abriera un juicio político a Patiño por favorecer a los especuladores con “sus irresponsables y sospechosas declaraciones” sobre la deuda.

Pero ese mismo día la diputada, junto con otros 56 legisladores de la oposición, fueron destituidos por el Tribunal Supremo Electoral, que los acusaba de sabotear la Consulta Popular convocada por Correa para el 15 de abril. “El negocio era bajar los precios de los bonos y crear incertidumbre en el mercado para favorecer a algunos compradores”, dice Gallardo.

La ex diputada no es la única que habla de beneficiarios. “Con tanta verborrea podían ser los venezolanos u otros los que ganaron”, dice León Roldós, ex candidato presidencial por la socialdemocracia. “La posición debió ser no pagar y negociar una reestructuración; el fiscal debe investigar todo”.

Según una investigación del diario El Universal, de Caracas, el Gobierno venezolano podría haber comprado unos US$25 millones en deuda ecuatoriana, mientras que The Economist habla de US$300 millones. En cualquiera de los dos casos, a Venezuela no le convenía que Ecuador dejara de pagar.

Patiño, en cambio, sostiene que el Gobierno decidió pagar porque había dinero para hacerlo. El 14 de febrero entraron a la Cuenta Única del Tesoro U$S273 millones de un crédito de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Otra versión es que las comisiones que renegociaron las deudas de Perú y Argentina, a las que el Gobierno consultó, recomendaron que se descartara la moratoria, pues la deuda es pequeña y Ecuador vive una bonanza petrolera que le da capacidad de pago. ¿Quién dice la verdad?

Lo cierto es que con el ruido creado alrededor del vídeo, “Ecuador no ganó nada, más bien arruinó su prestigio y la palabra del Presidente perdió credibilidad”, dice Vicente Albornoz, economista jefe de la Corporación de Estudios para el Desarrollo. “Nadie querrá invertir plata en este país, salvo los apostadores”.

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