Un grupo de milicianos en el noroeste de Pakistán desechó un acuerdo de paz con el Gobierno y lanzó ataques suicidas y atentados que causaron la muerte de al menos 70 personas, en un dramático incremento de la violencia en esa región, dominada por la red terrorista Al-Qaeda.
Los ataques del fin de semana siguieron a los estridentes exhortos de dirigentes extremistas para pedir venganza por el violento asalto contra la Mezquita Roja de Islamabad y una declaración de guerra santa, la yihad, por parte de al menos un religioso pro talibán.
El fin del tratado de paz, promovido por el general Pervez Musharraf, presidente del país, incrementa aún más la presión sobre el dirigente militar en momentos en que enfrentan tanto a los extremistas islámicos como a un movimiento por la democracia.
Hay en Pakistán cierta preocupación en el sentido de que la posible crisis inminente lleve a Musharraf a cancelar las elecciones programadas para este año y declarar un estado de emergencia, a pesar de sus reiteradas afirmaciones en contra.
Sin embargo, Musharraf podría aprovechar también la turbulencia para convencer a Washington, su principal aliado, de que continúa siendo un factor de contención contra los extremistas islámicos en el único Estado en el mundo islámico que ha declarado tener fuerza nuclear.
El principal asesor en seguridad nacional de Estados Unidos, Stephen Hadley, expresó sus dudas ayer respecto a la amenaza de los milicianos paquistaníes, pero apoyó las acciones recientes de Musharraf en su contra.
En una entrevista con la cadena noticiosa Fox, Hadley reconoció sin embargo, que Estados Unidos no está conforme con las políticas de Musharraf.
“Las acciones hasta ahora no han sido adecuadas, ni efectivas. Él está haciendo más. Lo estamos exhortando a hacer más y le estamos dando todo el apoyo para lo que está contemplando”, dijo Hadley.
Abdulá Farhad, vocero de los milicianos, dijo que el cese al fuego fue desechado en Waziristán del Norte, una remota área en la frontera con Afganistán, donde Estados Unidos teme que se haya reagrupado la red Al-Qaeda.
Indicó que los dirigentes talibanes tomaron la decisión luego de que el Gobierno no respondió a su demanda de retirar tropas de sus retenes para las 4:00 de la tarde de ayer.