La impredecible selección nicaragüense de beisbol tuvo un amargo debut en los XV Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, al caer ayer en Ciudad del Rock 1-0 ante Brasil, víctima del pitcheo finito de Claudio Yamada, quien desde hace rato tiene el pelo al bateo pinolero.
El bateo nica fue disminuido a cuatro imparables por Yamada y el relevista Kleber Ojima, los que eclipsaron una magnífica labor del abridor granadino Julio Raudez, quien en recorrido completo lanzó ocho entradas para cinco hits, una carrera, sin boletos y cuatro ponches.
La única carrera del juego se produjo en la primera entrada, gracias a la velocidad de los brasileños, en especial Paulo Orlando, quien abrió con imparable y luego se fue al robo de la segunda base cuando cogía bastante terreno y el receptor Sergio Mena trató de sorprenderlo en la inicial.
Sin embargo, los sorprendidos fueron los nicaragüenses, porque en lugar de volver al primer costal, Orlando se fue a la segunda base y llegó a salvo, para luego pasar a la tercera con una rola de Ronaldo Ono y enseguida anotó con un machucón de Tiago Magalhanes por la tercera base.
En cambio, Nicaragua no aprovechó las pocas oportunidades que se le presentaron y la más dolorosa de todas fue en el quinto inning, cuando Jorge Avellán dio hit y Edgard López se embasó con un toque de pelota, pero Henry Roa falló tratando de sacrificarse para avanzar a los corredores y luego de eso bateó para doble play, descabezando el inning.
Justo Rivas fue el bateador nica más activo con dobles en los innings 2 y 5, pero el resto fue incapaz de empujarlo.
Yamada, un derecho de 33 años, es el mismo que derrotó a Nicaragua 3-0 con pitcheo de un hit en el Preolímpico de Panamá en el 2003. Esta vez lanzó seis episodios para cuatro imparables y tres ponches, sin permitir anotaciones, mientras el relevista Ojima cerraba retirando de forma perfecta las últimas tres entradas.