Managua
02:16 am
18.03.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Noticias >> Nuestra Gente
Suad Marcos en Palestina. ()
En lío de recuerdos y cuentos con la amorosa Suad Marcos
Entrecierra sus hermosos ojos negros y acomoda su cuerpo en el diván. No ha sido fácil la dicha de existir para Suad Marcos, su vida es una amalgama de pasiones, alegrías y dolores. Pero… ¡Al diablo con las tristezas! Hoy hablaremos de asuntos infantiles
Mario Fulvio Espinosa
Recordando a las “chinas”

Fueron las “chinas” muchachas humildes que venían del campo a la ciudad a conseguir trabajo cuidando a los hijos de los ricos. Muchas de ellas eran “hijas de casa”, otras “ahijadas” de sus patrones que las uniformaban para darles un sitio en la escala social capitalina.

“Todos los días por la tarde —cuenta Suad—, nuestras ‘chinas’ nos llevaban al Parque Central, ahí permanecían cuidando nuestros juegos. De su lenguaje campesino, de sus simples costumbres y de sus valores, algo aprendimos y por eso permanecen en mi recuerdo”.

“En las visiones de esa Managua destruida por el terremoto de 1972, junto a ellas (las ‘chinas’) aparece el parque Darío, la vieja Catedral de Managua, las misas en la Iglesia del Perpetuo Socorro, el Palacio Nacional, la Avenida Roosevelt, la Bolívar, la Calle 15 de Septiembre, los mercados Central y San Miguel”.

“Yo me crié en la zona comercial capitalina, entre las tiendas de mi abuela Amalia, frente al restaurante El Patio y la de mi papá, frente al Banco de América. En esa esquina del banco estaban los ‘coyotes’ (cambistas). Cuando llegaba del colegio me sentaba en la puerta y comenzaba a llamarlos para decirles que tenía calzoncito nuevo... Porque estrenaba calzones casi a diario porque los aparatos ortopédicos que usaba me los rompían. Todos ellos me querían mucho; otra costumbre diaria era escuchar a don Emiliano, un no vidente que cantaba y tocaba la guitarra, él me cantaba aunque no le pagara”.

“De infancia recuerdo a mis numerosos primos y primas que vivían muy cerca, a mis amiguitas del colegio y a las del barrio Sajonia con las que jugaba, eran de las familias Argüello, Martínez, Ramírez, Caldera, Lang y Peñalba”.

Rescate de un apellido

“Realmente el apellido nuestro es Basil, pero cuando papá Antonio, mi bisabuelo, fue a inscribir el nacimiento de su hijo y de sus hermanos, como no entendía bien el español les puso como apellido su segundo nombre, se llamaba Antonio Marcos Basil. Pero mi hija Elsa rescata el Basil y lo usa artísticamente”, dice Suad Marcos.

“¿Te acordás de Montcrieft? Era un hombre flaco y tan largo como una sombra a las cinco de la tarde, tenía cara de manchego triste y como era ventrílocuo hacía que sus títeres contaran cuentos”, dice Suad Marcos. Su voz es grave, susurrante, armoniosa, como debió ser la de Sherezada, la princesa oriental que salvó su vida contando cuentos y haciendo poemas. (A lo mejor ancestro de Suad, digo para mis adentros). “Con los relatos de Montcrieft mi hermana Zuhaila y yo entramos al bosque misterioso donde vivían los siete enanos, subimos a la torre de la Bella Durmiente y acompañamos a Simbad en sus siete viajes”, dice Suad y agrega: “Me hacen falta palabras para tanta añoranza”.

También recuerda que Montcrieft contaba cuentos por la radio. “No sé, pero a mí me gustaban más escucharlos en ese aparato, mi imaginación volaba tan libre como la de Juan Salvador Gaviota, un sueño suave, azul, de mares remotos y de rumbos infinitos”, dice.

“Yo era una niña con discapacidad producto de secuelas de poliomielitis, usaba aparatos, eran pesadísimos, eso no me permitió jugar como los demás, sin embargo, en la medida que mis compañeritas del colegio me permitían que me integrara, yo jugaba dándole vueltas a la cuerda para que las otras saltaran, yo no podía saltar”.

“Jugar incidió en el desarrollo de la transformación que se fue dando en mí, nunca estuve limitada por caminar o no caminar, algo me decía que todo era normal; creo que gracias a mi familia, especialmente a mi hermano Jacobo, vivir en discapacidad física, nunca me hizo sentir procesos de duelo o pérdida, siempre acepté la discapacidad como una circunstancia, ella se fue convirtiendo paulatinamente en la fórmula con la que he enfrentado a la adversidad, forjándome la autoestima y la alegría de vivir”.

Hablame de tus padres, de tu vida en la vieja Managua.

Yo nací en 1946, en el viejo centro de Managua, cerca de la Iglesia San Antonio. Mi papá era Jorge Jacobo Marcos Bendeck y mi mamá María Frech Marcos, los dos hijos de inmigrantes palestinos, originarios de la ciudad de Belén. Se establecieron en Nicaragua desde 1913, mi abuela era doña Amalia Basil, conocida como Amalia de Frech. Mis hermanos son Jacobo, Zuhaila, José, somos muy unidos. Jacobo murió, me hace una falta que no tenés idea; él fue muy importante en mi vida, el 4 de marzo cumplió dos años de haberse ido.

Valor de la fantasía

Volvamos a los cuentos… ¿Qué cosa es para ti la fantasía?

Para mí la fantasía es mi realidad interna y externa, con ella concibo mi realidad, revirtiéndola o reformándola. Con mi imaginación yo puedo traer cualquier imagen real o inexistente, experimentar junto a ellas situaciones que he vivido. Creo que la fantasía es el grado superior de la imaginación, capaz de dar forma a las ideas y alterar la realidad. Por ejemplo, parte de mi poesía es escrita a un hombre que está muerto, pero mi fantasía lo mantiene vivo, ella lo aparece de forma permanente.

¿Qué distancia hay de la fantasía al amor o viceversa?

Una cosa es el amor y otra cosa la distancia; un trayecto es diferente a otro, entonces no podés definir una distancia entre la fantasía y el amor, eso no lo podés medir. Podemos decir que la fantasía influye en el mundo real y viceversa, como yo que vivo mi fantasía en armonía con el amor y la realidad y viceversa.

Casi siempre se asume al amor como una ilusión, yo no pienso así, creo que el amor está compuesto, entre otras cosas, de sensibilidad e imaginación; te aseguro que se puede asumir lo real y vivir en lo imaginario; mi amor es real y lo enfrento en mi mundo de ilusiones. En la vida la fantasía es un elemento importante, es indispensable en el trabajo artístico, literario, musical; por medio de la imaginación se pueden crear cosas hermosas o grotescas.

Romper los esquemas

¿Debe existir un límite entre la fantasía y la realidad?

Este es un tema muy complejo, yo te expreso lo que pienso, pero creo que los psicólogos pueden tener otras apreciaciones. Para mí no existen límites precisos entre realidad y fantasía, no los tiene, no los puede tener; yo transformo mi fantasía en realidad humana y mi realidad en fantasía. Mi mundo onírico está basado en mi mundo real, no existe solamente en mis sueños y pensamientos.

¿Te dio alguna vez por escribir o contar cuentos?

Nunca sentí inclinación por escribir literatura infantil; hasta ahora es que he incursionado en el cuento, tengo algunos, en la revista de ANIDE ya publiqué El otro cuerpo.

¿Qué ingredientes debe llevar un buen cuento?

No creo que deba haber un esquema preestablecido; yo nunca sigo una regla que me diga hacia dónde debo ir, mi historia nace de una motivación; si elaborás un esquema previo para escribir le quitás naturalidad, vivacidad, frescor; sea prosa o poesía, cuando escribo dejo que mi mente ande sola, que el texto se vaya solo..., existen escritores apegados a esquemas, yo prefiero romperlos, me siento más fecunda escribiendo así, espontánea. Para escribir yo tengo una norma, respetar las reglas gramaticales, el vocabulario; mi mejor método para escribir es la conexión entre mi espíritu y mi pluma.

Imaginación y computadora

¿Serán necesarios los cuentos infantiles en esta época donde las nuevas tecnologías abren espacios ilimitados para la imaginación de los niños y niñas?

Los cuentos infantiles son necesarios en todas las épocas. Sí, es cierto que las nuevas tecnologías abren espacios ilimitados para la imaginación, pero lo que hay que buscar es que esas nuevas tecnologías contengan elementos que estimulen a la niñez; en el mensaje de los cuentos se deben eliminar tramas de guerras, monstruos; hay que escribir historias llenas de respeto, valor, esfuerzo, decisión, organización, destreza... Aventuras que desarrollen la imaginación de la niñez dentro de circunstancias reales, tangibles y visibles para que después el niño o la niña vaya forjando su propia fantasía infantil.

¿Se puede hablar de una imaginación cibernética?

Esto tiene relación con lo que te dije anteriormente, porque la imaginación cibernética responde a esos nuevos juegos; hay que estar atentos para que los contenidos no deformen la imaginación de nuestra niñez, sino que permitan que esa imaginación se enriquezca de cualidades y valores, porque ellos imitan personajes, o a los monstruos de cuentos que ahora aparecen en juegos computarizados, en videojuegos. Como te dije antes, la fantasía brota de lo concreto y no de lo abstracto.

La niñez necesita espacios

¿Creés que debe existir un espacio poético cultural exclusivo para niños y niñas?

De por sí los cuentos infantiles en su mayoría son producto de una creación poética, son ricos en expresiones y pensamientos, y constituyen un gran aporte para la formación de la conducta y para desarrollar la sensibilidad y la fantasía de los y las niñas. En Nicaragua hay que preocuparse por crear espacios para que nuestra niñez acceda a la lectura; en la literatura infantil existen editoriales que han adaptado cuentos populares a cuentos infantiles, relatos de aventuras, poesía y obras como El Quijote, La Madre, de Gorki, Robinson Crusoe; la lectura ayuda a potenciar la fantasía de las y los niños y les va forjando una mejor cultura, una mejor expresión de su lenguaje y de sus pensamientos.

Dentro de este nuestro sistema político y social ¿qué importancia tiene la comunicación mágica y mítica que hay en los cuentos infantiles?

Somos un país en desarrollo y nuestra sociedad prácticamente se está iniciando en las nuevas tecnologías de comunicación. Creo que podría ser una herramienta de importancia. La tecnología y su contenido nutren bien o mal la fantasía y la visión mágica del mundo de las y los niños.

Tanto la televisión como la Internet penetran en los niños desde sus primeros años. Desde una relación personal con esos conocimientos, niños y niñas comienzan a desarrollar una visión mágica y mítica del medio, en su vínculo con el medio, hablan y discuten con la televisión, hacen lo que ven en ella.

La importancia que yo veo radica en que si los y las niñas ven, escuchan o leen cuentos mediocres imitarán esas mediocridades, pero si ven cuentos con hechos y personajes llenos de magia y ficción que estimulen su creatividad, estaremos formándoles una buena personalidad. La actividad lúdica, la fantasía y la invención son fuentes esenciales para reafirmar la identidad de niñas y niños, tanto de manera colectiva como individual.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
© LA PRENSA 2006 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Festival de Poesía de Granada 2007
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda