Sor Maria de la Cruz es quizás una de las personas más longevas de Nicaragua y seguramente una de las religiosas con más años sirviendo a Dios, a sus 106 años de vida.
Viste de blanco y camina apoyada en un bastón. Para conversar con Sor María es necesario hablarle en voz alta, ya que presenta problemas auditivos, sin embargo habla con buen sentido del humor y de forma coherente, con la ayuda de las religiosas.
“Siempre he trabajado para servir a Dios y a mis semejantes. Desde que nací estoy vinculada al Creador”, sostiene la monja quien nació en la comarca El Dulce Nombre, en Jinotepe, sin especificar la fecha de nacimiento.
Habla de manera pausada y hay ocasiones en que Sor María de la Cruz tiene largos momentos de silencio, porque no escucha, pero cuando habla siempre hace referencia a la grandeza de Dios y su Madre, la Virgen María.
“Dios lo es todo. Él todo lo puede. Su madre María se abandonó a la voluntad de Él. Hasta su madre lo hizo, Ella se abandonó a su voluntad”, explica pausadamente la religiosa, quien muestra cansancio al hablar.
ESTUDIÓ EN MÉXICO
Sor María estudió enfermería en México y tiene 80 años de vida religiosa.
Actualmente vive en el Hospital San José, en la ciudad de Diriamba, junto a las religiosas Josefinas que por décadas han realizado una encomiable labor social en el país, sobre todo en lo que se refiere a la salud y la atención a ancianos y niños.
A SUS PIES
“Yo desde niña deseé servir a Dios y Él me va a llevar cuando lo quiera. Estoy a sus pies para lo que Él desee”, dijo la religiosa, quien pudo hablar con LA PRENSA gracias a la ayuda de las religiosas Blanca Flores y Rosadilia Salgado.