Tras casi 20 años de haber subido por primera vez a un tatami, el venezolano Luis Plumacher se ha convertido en icono del karate a niveles insospechados incluso para él mismo, tanto que por momentos se sorprende de sus logros, entre los que destaca haber vencido a su propio ídolo.
“Ese ha sido el momento más inolvidable en mi vida, cuando me miré en el tatami frente a mi ídolo, Alexandre Biamonti, a quien por años había admirado. Fue campeón por nueve años de Francia, diez veces campeón europeo y ahora estaba ahí, listo para enfrentarlo”, recuerda Plumacher de aquel combate en el Mundial de Karate en el 2004.
Plumacher venció a Biamonti en cuartos de final por un 3-0, pero luego de la pelea siguió viendo al francés como su ídolo.
“Pero me ayudó lo que me dijo mi coach antes de la pelea. Que no valían ídolos en ese momento, que al igual que yo, él me quería arrebatar la posibilidad de ganar el campeonato del mundo. Y eso me hizo reaccionar”, explica el sudamericano, que ahora se encuentra en Nicaragua para participar en el VIII Campeonato Centroamericano y del Caribe de Karate Do.
Lo interesante de aquel kumite, según Plumacher, era que miró a su ídolo como en cámara lenta, porque lo había visto tantas veces en vídeo.
“Sabía qué movimiento haría y eso me dio ventajas, pese a que la pelea fue reñida”, dice el actual subcampeón mundial luego de perder la final en 2006.
“El karate es todo para mí. Toda mi familia lo practica. Un hermano está por entrar a la Selección a sus 18 años, otro fue de la Selección de Zulia. Mi papá, Erwin, es mi coach en casi todas mis peleas, pero mi mamá (Doris) es la que manda en la casa”, dice entre sonrisas.
Plumacher es capaz de despertar cualquier calificativo por su velocidad de piernas, ingenio en sus ejecuciones, lo que para muchos lo califica como de los mejores del mundo. Este torneo, aunque ya está clasificado para los Panamericanos, será el mejor momento para comprobarlo.