La violenta milicia chií conocida como Mahdí está fragmentándose en grupos, con hasta tres mil hombres armados financiados actualmente por Irán, quienes ya no le son leales al clérigo Muqtada al-Sadr, añadiendo un elemento potencialmente aún más letal a la violenta mezcla en Irak.
Dos comandantes de alto rango de la milicia mencionaron a AP que cientos de esos combatientes han cruzado a Irán para entrenarse con la fuerza de élite Quds, rama de la Guardia Revolucionaria Iraní que se piensa entrenó a las guerrillas de Hezbolá en el Líbano y a los combatientes musulmanes en Bosnia y Afganistán.
El estallido de la milicia es un fenómeno preocupante en tiempos en los que fuerzas estadounidenses intentan derrotar a las milicias de núcleo religioso y asegurar que Irak se halle bajo el control del Gobierno.
Mientras que las fuerzas de al-Sadr han combatido a las fuerzas de la coalición, incluso en batallas feroces en el 2004, en su mayoría se han quedado en el fondo durante la más reciente ofensiva.
El ejército estadounidense ha afirmado que las Guardias Revolucionarias de Irán y la fuerza Quds han estado proporcionando a las milicias chiíes armas y piezas para fabricar bombas capaces de penetrar escudos blindados. Estas armas son responsables de la muerte de más de 170 soldados de Estados Unidos desde mediados del 2004, informó el ejército.
En el Pentágono, un funcionario militar confirmó que había señales que la milicia Mahdí se estaría fragmentando. Algunos estaban desertando para buscar un enfoque más conciliador y otros se enfilan a un rumbo más extremistas.