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NO SÓLO EL LAGO COCIBOLCA sufre por la contaminación, sino también la población que hace uso del manto acuífero. Estos niños se exponen a enfermedades en una de las costas del lago. (LA PRENSA/O. RIVAS)
Cocibolca envejece por contaminación
Algas, heces, metales pesados y otros residuos, se “tragan La Mar Dulce”
Wilder Pérez R.
nacionales@laprensa.com.ni

Hoy se conmemora el Día Mundial del Agua. Pero en Granada no hay celebración, sino un foro que intentará revertir el proceso de contaminación que sufre el Gran Lago de Nicaragua, y que lo tiene en un proceso acelerado de envejecimiento.

Nicaragua tiene 104 mil millones de razones para salvar el lago Cocibolca, una por cada metro cúbico de agua, que conforman sus ocho mil kilómetros cuadrados de extensión y hasta 40 metros de profundidad.

Será el segundo intento de hacer algo por el lago más grande de Centroamérica. El primero fue en el 2003. Se acordó que debía utilizarse para agua potable, irrigación, foco de diversidad biológica, pesca artesanal y deportiva, y turismo, pero el único uso que se le sigue dando es el de cloaca.

Como resultado, “la mar dulce” vive un proceso acelerado de envejecimiento.

Un diagnóstico de su cuenca realizado por el programa Procuenca San Juan, del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), determinó hace cuatro años que el lago “tiene tendencia progresiva al deterioro de su calidad”.

Los 2.8 millones de habitantes que viven en los 41 mil 604 kilómetros cuadrados que mide su cuenca lo tienen expuesto a casi cualquier tipo de contaminación posible, al punto que amenazan la calidad sanitaria, no sólo desde sus centros sociales sino también a través de la navegación turística y comercial.

DETRÁS DEL MITO

Los temas de contaminación remiten inmediatamente a Granada, ciudad de referencia del Gran Lago desde la época colonial, sin embargo, el diagnóstico demuestra que la zona costera más afectada está justamente del otro lado del Cocibolca.

La polución más severa se extiende desde Malacatoya hasta San Carlos, y se introduce hasta diez kilómetros en el lago, una zona donde las aguas permanecen oscuras todo el año, “presuntamente debido al deterioro de las cuencas”, indican las conclusiones del estudio.

Esto coincide con la escasez de agua que vive Chontales cada año y que se acentuó en el 2007, como producto de la ganadería extensiva, que junto a la deforestación, la agricultura migratoria y la mala construcción de caminos, afecta directamente la calidad del Cocibolca.

El otro departamento que tiene la mayor cantidad de costas es Río San Juan, donde hay problemas con las aguas negras, la invasión humana, mal uso de humedales, pesca descontrolada, agricultura y ahora también la ganadería extensiva.

Eso no libera de culpa a Tipitapa, las islas de Ometepe y Zapatera, Rivas y hasta la misma Granada, ya que todas aportan lo suyo al cuerpo de agua, los que llegan, en su mayoría, por la sedimentación, pero también por el mal manejo de los desechos sólidos y líquidos, incluyendo las heces fecales de humanos y de tilapias de crianza artificial.

DATOS QUE “ASFIXIAN”

El diagnóstico indica que la biodiversidad del lago está en riesgo porque es altamente vulnerable a la eutroficación, es decir, que sus aguas se enriquecen de nutrientes a un ritmo desproporcionado, de manera que la materia orgánica no se logra descomponer en su totalidad, provocando una disminución del oxígeno y degradando su calidad.

En situaciones naturales, las lluvias deben tener una alta responsabilidad en la aportación de nutrientes al Cocibolca, pero éstas sólo representan el 2.1 por ciento del total, muy por debajo del 62 por ciento que aporta el uso de suelos y el 34.9 por ciento de la población.

Como resultado del equivocado uso de los suelos, las aguas de los ríos Mayales, Acoyapa, Oyate y Tepenaguasapa, tres de los 25 tributarios del cuerpo de agua, no son aptas para el consumo, riego y actividades de recreación porque están contaminadas con desechos, pero además deterioran la calidad del lago.

San Carlos, la desembocadura de los ríos Mayales, Tepenaguasapa y Tule se están sedimentando, pero la sedimentación más avanzada va desde Cárdenas hasta Zapatera.

La desembocadura del Tipitapa, aunque está limpia, tiene el mayor arrastre de sedimentos hasta San Carlos, y junto al Pital y Malacatoya, aportan la mayor cantidad de nutrientes que afectan al lago.

METALES PESADOS Y ALGAS

Todo esto influye en que todas las pruebas de contaminantes en el fondo del Cocibolca hayan dado positivas con dos tipos de plaguicidas organoclorados (OCP), mientras que de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) se hallaron ocho tipos, lo que se calificó como “una presencia relevante de estos procesos”. Como consuelo no se encontró un impacto significativo de los metales pesados.

Pero a cambio hay otras amenazas: las algas. Estas no dan mal augurio cuando son variadas, pero si dominan en sus versiones verde y azul son “indeseables”, no sólo reducen el oxígeno del lago, sino que también se vuelven tan venenosas que los animales pueden morir con sólo tocarlas. Esto ya ha causado mortandad de peces en los 160 kilómetros de largo y 70 kilómetros de ancho del Cocibolca.

LAS ALGAS

A juicio de Salvador Montenegro, director del Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos (CIRA), de la Universidad Autónoma de Nicaragua en Managua, el predominio de estas algas está en un 99.9 por ciento, y demuestra un rápido envejecimiento del lago, ya que este proceso dura unos 200 años, y en el Cocibolca tardó una década.

En una conferencia sobre el lago, Montenegro destacó el mal uso del cuerpo de agua, al punto que, a pesar de estar apto para el riego, este se realiza de la forma menos adecuada.

Señaló que en 1970 se regaban 30 mil manzanas con las aguas del Cocibolca, una década después eran 93 mil manzanas. Pero el lago tiene capacidad para regar 800 mil hectáreas, de las cuales 625 mil estarían en la zona del Pacífico, y como no existe una política de riego, los productores prefieren regar el arroz de inundación en Sébaco con aguas subterráneas.

Sus datos demostraron que se han invertido 6.4 millones de dólares para regar 1,800 hectáreas. Si el riego estuviera bien orientado, no se producirían 28 quintales de arroz por manzana, sino 120, lo que causaría un impacto positivo en el problema de la inseguridad alimenticia.

“El agua es consecuencia del comportamiento humano”, advierte.

El Cocibolca forma parte de la cuenca del río San Juan, que abarca 38,669 kilómetros cuadrados. De esos, el 64 por ciento le pertenece a Nicaragua y el 36 por ciento a Costa Rica.

EL EJEMPLO DE COSTA RICA

A pesar de esto, los costarricenses consideran su “pedacito” como una Zona Económica Especial. En el año 2002 habían avanzado en un 105 por ciento en sus proyectos de electricidad, 133 por ciento en telefonía y el 48 por ciento de sus calles estaban asfaltadas.

Además, el 55 por ciento de las frutas que exportaba Costa Rica salía de esas zona, según los comerciantes que participaron en el Foro del Agua de 2003 en Nicaragua. El área tiene un plan turístico y se prohibió la explotación minera.

Nicaragua, por su parte, aspira a construir algún día un puente de 230 metros de largo sobre el río San Juan con fines comerciales.

ASPIRACIONES

El foro de este año pretende lograr un plan de gestión del agua cuenca por cuenca, una definición de políticas de aprovechamiento, organización de gerencia, el involucramiento de usuarios y beneficiarios y la consolidación del Corredor de Desarrollo Sostenible para los municipios de la cuenca.

Los principales temas que abordarán son la sedimentación antropogénica, aguas residuales, participación pública y privada, leyes ambientales y producción agropecuaria.

El primer intento tuvo menos eco que el deseado. Ahora, con los 32 municipios de la cuenca dispuestos a sacar ganancia sostenible de los 500 metros cúbicos por segundo que produce el lago, las expectativas ahora son mayores.

Nicaragua es considerado un país privilegiado en recursos hídricos porque tiene disponibilidad de 38 mil litros de agua por persona cada día, cuando la disponibilidad promedio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es de 2 mil litros diarios en los países subdesarrollados como este.

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