Con sus dos piernas encadenadas a pesar de sufrir una crisis diabética, Lilly Gutiérrez Silva, de 33 años y de nacionalidad nicaragüense, fue enviada a prisión tras ser detenida con engaños por agentes del Servicio de Inmigración de Estados Unidos en Kendall, Miami.
La mujer, sobre la que pende una orden de deportación, está detenida a la espera de que se ejecute la orden de un juez.
Gutiérrez fue capturada en las primeras horas de la mañana de ayer por autoridades del Servicio de Inmigración, quienes abordo de varias patrullas se presentaron en su casa de habitación.
La mujer fue sorprendida por los funcionarios cuando preparaba a sus dos pequeños hijos para llevarlos a la escuela.
El esposo de la víctima, Jonathan Corea, también de origen nicaragüense, está desesperado por la detención de ésta.
Corea informó que dos oficiales de Inmigración se acercaron en el momento que él estaba en el parqueo abordando su vehículo para trasladar a sus dos hijos.
“Ellos me preguntaron por mi esposa y me pidieron mi carné de identidad. Luego me dijeron que mi esposa tiene una orden de deportación y que necesitaban que conversáramos dentro de la casa”, sostuvo al atribulado hombre.
Corea dijo que los oficiales le presentaron la orden de deportación de un juez y le manifestaron a Gutiérrez que debía acompañarlos. “Ella les explicó que la abogada que contrató no le informó de la fecha de la cita en Corte, ante un juez de Inmigración, donde su caso sería definido. Les suplicó a los oficiales que no se la llevaran porque es madre de dos niños, uno de dos años y el otro de ocho, nacidos en Estados Unidos”, dijo el hombre.
Pero las súplicas de nada valieron, pues fue detenida frente a sus dos pequeños hijos y de su esposo.
Aseguró que su cónyuge fue engañada por los oficiales, quienes supuestamente le dijeron que irían a la oficina de Inmigración, donde le tramitarían un permiso de permanencia, sin embargo, Corea dice que la promesa no fue cumplida, pues su cónyuge fue trasladada hacia la cárcel de Inmigración en Miami, y en horas de la tarde de ayer fue enviada a una prisión en Pompano Beach.
“Ella me habló hace un momento y me dijo que la trasladaron encadenada de ambas piernas, y de los nervios tuvo un bajón del azúcar”, manifestó Corea.
El hombre dice sentirse desesperado pues sus hijos lloran pidiendo la presencia de su madre. “El que más llora es el pequeño, pues no entiende porqué su madre no está en la casa. El grande entiende un poco y hubo que explicarle que su mamá iría a hacer un mandado con los oficiales, en el momento que se la llevaban, pero luego tuve que decirle que su mamá tiene orden de deportación”, dijo Corea.
Manifestó que ha recurrido a varias instancias en busca de ayuda legal para detener la deportación.
“En una me dijeron que llenara una hoja y que en cuatro semanas me responderían si aceptan o no el caso”, dijo.
Un abogado de Inmigración le cobra 2,500 dólares, por introducir un recurso.