La crisis del agua provocada por la falta de acceso, la sequía y la contaminación, ya es incontrolable para las municipalidades del país, por lo que se necesita decretar estado de emergencia para darle solución.
A esa conclusión llegó el Centro Humboldt después de revisar un monitoreo hecho recientemente en más de diez municipios de Nicaragua, donde todos resultaron con dificultades de acceso al agua de calidad, como principal problema local.
Esto lo informó ayer Víctor Campos, representante del Centro Humboldt, en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, que en el país incluye actividades trascendentales como el Foro del Agua, que busca salvar el Lago Cocibolca.
Campos dijo que 1.2 millones de personas en el país no tienen acceso a agua de calidad, y que la cifra sería mayor si se incluyera la gente que no tiene acceso casi total al vital líquido.
Los municipios monitoreados fueron Juigalpa, La Libertad, Río Blanco, Siuna, Bluefields, Matagalpa, Jinotega, Estelí, El Sauce, Nagarote, Sébaco y Boaco.
Libby Canales, facilitadora de Incidencia Ambiental del Centro Humboldt, dijo que los datos son representativos de todo el país, porque los municipios elegidos pertenecen a todas las regiones de Nicaragua, y todos presentaron alguno de los tres problemas considerados de gravedad.
El caso más serio, según Canales, es el de Juigalpa, ya que ahí se encontraron todos los problemas que tienen que ver con la crisis del agua.
Para Campos, tanto Juigalpa como Boaco son “casos que han alcanzado umbrales que no tienen retorno, hay una escasez real y completa, ya no hay agua”, comentó.
Basado en esto, recomendó que se haga uso de la Ley 337, para que se decrete el estado de emergencia.
LA PRENSA intentó obtener el punto de vista de la secretaría ejecutiva del Sistema para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), pero no fue posible.
Al consultarle a Campos si esta medida no sería extrema, tomando en cuenta que ni siquiera el alcalde de Juigalpa ha decretado un estado de emergencia, éste respondió que la situación real es que todo el país está pasando esta crisis, la cual se está profundizando, y no va a ser posible resolverla si no hay una participación de todos los sectores, tanto desde el Gobierno como desde la sociedad.
Por esa razón, el Centro Humboldt avala cualquier medida coercitiva en contra de quienes derrochen el agua.
Campos aseguró que la situación es tan grave, que en lo que va del año ya hay 700 reportes periodísticos de poblaciones que sufren por la crisis del agua, es decir, más de ocho casos diarios.
Los representantes del Centro Humboldt tienen planificado abordar el tema con los diputados de la Asamblea Nacional y aseguran haber tenido contactos con el Poder Ejecutivo, para convencerlos de que sólo declarando un estado de emergencia Nicaragua podrá superar la crisis del agua.