El Procurador Especial del Medio Ambiente, Lisandro D’León Mairena, manifestó que la situación crítica en que se encuentra la Reserva de Bosawas, por el despale, debe ser considerada por el Gobierno central como un caso de emergencia nacional.
En los últimos meses, las invasiones de campesinos han destruido grandes extensiones de bosque, causando enormes daños al deforestar grandes extensiones utilizadas después para el cultivo de granos.
El problema se ha agudizado porque en el núcleo de esa zona se han asentado unas 600 familias, provocando una deforestación aún no determinada por las autoridades ambientales.
Bosawas está ubicada en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN) y es la primera Reserva de Biosfera de Nicaragua, que comprende el 15 por ciento del territorio nacional, correspondiente a unos 20,000 kilómetros cuadrados.
El procurador D’León valoró como muy difícil esa situación y consideró que para detener el avance de la destrucción del bosque, el Gobierno debe ponerse al frente de todas las acciones que se puedan realizar.
Señaló que de acuerdo a los reportes recibidos, el bosque está siendo destruido desde múltiples flancos, sin que ninguna institución pueda hacer algo para detener el avance de la deforestación.
AVANZA FRONTERA AGRÍCOLA
La destrucción de la reserva es provocada por constantes migraciones de campesinos de las zonas aledañas o que llegan de otros lugares del país, con fines de desarrollar la agricultura.
“Y como el suelo no es apto para el cultivo de granos básicos, esas tierras generan cosecha el primer año, pero como el segundo año las tierras ya no tienen el mismo rendimiento, entonces la utilizan para la siembra de pastizales y convierten el lugar en zonas ganaderas”, dijo.
El funcionario informó que dentro de este problema, la amenaza más fuerte la representan los madereros clandestinos y los mismos legales que penetran a la reserva cada vez más profundo para cortar maderas preciosas.
Consideró que como el país tiene serias limitaciones para el cuido de este bosque, el Gobierno central se lo debería entregar al Ejército nicaragüense para su resguardo total y que únicamente deje entrar a los especialistas del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) para que éstos puedan realizar estudios de las especies.
Según el funcionario, el problema de destrucción no sólo se observa en Bosawas, sino también en la Reserva Indio Maíz y en la Reserva Los Guatusos.
“Los bosques están indefensos y si la destrucción continúa de esa manera, en Nicaragua pronto no habrá árboles y los ríos se secarán, provocando una terrible escasez de agua nunca antes vista en el país”, indicó el procurador, quien insistió que para detener el problema se debe decretar el estado de emergencia, para que se destinen recursos para resolver un problema que tiene múltiples orígenes.