El director ejecutivo del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), Dámaso Vargas Loáisiga, rechazó que exista un conflicto entre él y algunos auditores internos de esa institución, como informó la Contraloría General de la República (CGR) el jueves pasado.
El funcionario dijo que “la situación está normal” y negó que no se esté permitiendo el acceso del auditor interno Carlos Largaespada Mendoza, al Inatec, como éste lo señaló en una misiva dirigida a los contralores colegiados.
“Quiero recalcar que aún se encuentra ubicado de manera permanente dentro de la oficina, un vigilante que impide a los auditores encargados el uso de las computadoras de escritorio asignadas a ellos para la elaboración y corrección de los informes de auditoría. Tampoco permite el acceso a los archivos donde se encuentran papeles de trabajo y papelería de uso habitual”, cita parte de la carta firmada por Largaespada.
El contralor Lino Hernández, vicepresidente de la CGR, definió la situación como “militarización” u “ocupación”.
Lo anterior fue contradicho por Vargas Loáisiga e incluso dijo que podía demostrarlo. También descartó que se trate de un asunto personal.
“No sé por qué se dice que no se deja entrar. Él (Largaespada) llega diario a trabajar, él está en su oficina”, respondió el titular.
A raíz de la denuncia, el Consejo Superior de la CGR envió una comunicación a Vargas con copia al presidente Daniel Ortega, recordándole que no se podía despedir a ningún funcionario de la Dirección de Auditoría, si no es con el aval de la CGR.
Vargas también negó que haya despedido a algunos auditores, no así a empleados de la Dirección de Auditoría Interna y personal de confianza de la anterior administración.
Agregó que esta área ha estado funcionando con normalidad y Largaespada está realizando sus labores diarias.
En su carta, Largaespada solicitó una audiencia con los contralores para exponer personalmente las “situaciones anómalas y presiones” a las que los empleados están siendo sometidos.