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Reelección
Fabio Gadea Mantilla
El autor es diputado al Parlacen

Estamos viendo en vivo y a todo color el comienzo de una campaña que nos lleva hacia la reelección continua. El diputado sandinista don Edwin Castro esgrime ahora el argumento de la democracia, del derecho del pueblo a elegir a quien quiera. Obviamente este es un argumento que nos muestra palpablemente las intenciones de don Daniel de perpetuarse en el poder, porque una vez reelecto volverá a reelegirse hasta que logre, como Chávez, una presidencia vitalicia.

De los diputados sandinistas no se podía esperar otra cosa, pero lo peor del caso es que algunos demócratas y ciertos comentaristas de televisión están ingenuamente a favor de la reelección. Afirman que cuatro o cinco años son muy pocos y que hay que imitar a los Estados Unidos en donde la ley permite la reelección inmediata. Estos pobres ingenuos no se ponen a pensar que en dos períodos presidenciales el sandinismo se fortalecerá enormemente y que será poco menos que imposible bajarlo del poder. ¿Por qué? Porque en ocho o diez años más el sandinismo estará completamente fortalecido, habrá montado sus Consejos que no son otra cosa que los CDS del pasado, habrá organizado sus turbas políticas y agresivas que, frente a una oposición democrática como la nuestra, tradicionalmente acobardada y miedosa, impondrá como en Venezuela, al presidente que quiera y ése no será otro que don Daniel Ortega.

No poder ver lo que está a la vista, no ver la enorme influencia de Chávez sobre Ortega, no ver cómo el señor Presidente pasa por encima de cualquier ley con tal de hacer lo que tenga que hacer, eso es una ceguera política incurable. Y es el colmo que gente que comenta en televisión exprese estar de acuerdo con el peligro inminente de una dictadura permanente. Estos ingenuos comentaristas al final son los primeros en empezar a dolerse por no haber abierto los ojos a tiempo. Este tipo de personas tienen al final dos caminos: o plegarse a los gobiernos totalitarios y dictatoriales y lograr un cargo público permanente o irse a su casa con el rabo entre las piernas porque no van a poder tener un medio de comunicación en dónde poder expresarse como lo hacen hoy.

Las experiencias son abundantes, dolorosas y dramáticas. No sólo están en el exilio de Miami sino que en los sanatorios siquiátricos y en los cementerios.

En cuanto a la reelección en general nosotros seguimos opinando que es una plaga tenebrosa que ha llenado de luto, sangre y dolor a la familia nicaragüense a lo largo de nuestra historia. Nunca nadie se reelige por hacerle el bien a la nación sino que por interés personal y partidario. Y entre más se reelige más poder acumula y como bien se dice “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. ¿Con qué objeto nuestra pobre Nicaragua va a volver a meterse en el escabroso camino de la reelección continua? Los señores diputados, si conocen la historia, deberían estar escandalizados al escuchar semejante propuesta. Antes por el contrario, los diputados deberían proponer que se suprima la reeleción alterna para que nadie que haya sido presidente pueda volver a serlo.

Hasta este momento los diputados del PLC, ALN y MRS se oponen a la reelección presidencial, pero no lo hacen en una forma enérgica, firme y categórica. Tal parece que se oponen pero que podrían escuchar propuestas. Y el sandinismo seguramente hará todas las concesiones que sean necesarias para lograr sus objetivos. He ahí el peligro inminente en que nos encontramos. Las tres bancadas opositoras deberían tomar una actitud firme, expresarse con energía, oponiéndose rotundamente a cualquier negociación que pueda llevar hacia una reelección continua. Hay que estudiar los errores cometidos en el pasado y que nuestra historia nos muestra abundantemente. No seamos irresponsables. La reelección sólo males nos ha traído.

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