La Corte Internacional de Justicia (CIJ) declaró ayer el fin de las audiencias sobre el conflicto por la delimitación de fronteras que opone a Nicaragua y Honduras.
Managua y Tegucigalpa pidieron a los jueces que reconozcan su soberanía respectiva sobre “las islas y cayos situados en la zona en litigio”, recordó la CIJ en un comunicado.
Los jueces no informaron sobre una fecha del veredicto.
La ratificación a finales de 1999 por parte del Congreso hondureño de un tratado de delimitación marítima con Colombia, fue el inicio de la crisis.
Nicaragua presentó, acto seguido, una demanda ante la CIJ para que el alto tribunal determinara “el trazado de una frontera marítima única” entre las aguas territoriales, los territorios de tierra firme y las zonas económicas de exclusión respectivas de Nicaragua y Honduras.
Managua demandó a la CIJ el dictamen sobre una franja de 130,000 km cuadrados. Esa frontera entre ambos países ya fue establecida por una sentencia del Rey de España en 1906, que ha servido de base jurídica para ambos países.
Sin embargo, Tegucigalpa y Managua mantienen una opinión diferente sobre el lugar exacto de la desembocadura del río Coco donde debe aplicarse esta decisión.
La CIJ es la más alta instancia jurídica de Naciones Unidas, y sus sentencias son inapelables, aunque la Corte no tiene ningún medio para obligar a los Estados a acatarlas.
El Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, afirmó que su país y Nicaragua respetarán el fallo de la Corte.