La presión mundial y a lo interno del Banco Mundial por la renuncia de su presidente, Paul Wolfowitz, estrecha cada día el cerco sobre éste por el escándalo de nepotismo en cuyo centro se encuentra.
Obispos católicos de todo el mundo, encabezados por el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez, calificaron este miércoles en Berlín de “muy grave” el escándalo de corrupción que afecta al presidente del Banco Mundial (BM) y advirtieron contra la crisis de confianza del organismo multilateral si no se halla rápidamente una solución.
Wolfowitz está acusado de haber solicitado personalmente que el salario de su compañera, Shaha Ali Riza, que trabajaba en el servicio de comunicación de la institución, fuera aumentado significativamente y pasara a ganar cerca de 200,000 dólares al año. Dicha promoción tuvo lugar poco después de la designación de Wolfowitz y según él, debía contribuir a solucionar el conflicto de intereses en el que se encontraba y que desembocó en el traslado de Riza al Departamento de Estado de EE.UU..
Los obispos provenientes de América Latina, Estados Unidos, Europa, Africa y Asia formularon las declaraciones en una conferencia de prensa, tras entrevistarse con el Presidente federal de Alemania, Horst Koehler, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo del que depende el BM.
El purpurado hondureño Rodríguez dijo en declaraciones a la AFP que “la mejor solución a mi juicio sería que el señor Paul Wolfowitz renunciase a ese puesto” en el BM, tras ser acusado de nepotismo.
“El problema ahora no es sólo lo que pasó, sino lo que hará la comunidad internacional a causa de esta crisis de corrupción”, dijo por su parte el arzobispo Laurent Monsengwo Pasinya, de Kisangani (República Democrática del Congo), quien integra la delegación.
“El asunto es especialmente grave, porque está en juego en estos momentos la credibilidad del BM y esto afecta asimismo a gran parte de la ayuda al desarrollo en todo el planeta”, subrayó Georg Stoll, experto de la obra episcopal alemana Misereor de cooperación con el Tercer Mundo.
Además, “están en marcha precisamente estas semanas las negociaciones para la concesión de créditos a muy bajo interés y en condiciones muy suaves para los países en desarrollo (...) y en esta situación es muy importante que el presidente del BM disponga de mucha autoridad y credibilidad frente a los países miembros del banco y otorgantes de la ayuda”, señaló Stoll.
“Si se pierde la confianza en los organismos financieros internacionales (...) ¿en quién se podrá confiar cuando se trata simplemente de préstamos para el desarrollo y actividades en favor de los pobres?”, se preguntó el cardenal Rodríguez.
Wolfowitz dijo el miércoles que lo importante es “centrarse en la tarea muy, muy importante” de la entidad, no la polémica en torno a su persona.
Sus comentarios, formulados en una reunión con la Unión Europea efectuada en Bruselas, ocurrieron después que el consejo de administración de la entidad expresara sus temores de que la controversia sobre el ascenso y abultada remuneración de la compañera sentimental de Wolfowitz esté afectando la capacidad de la institución de cumplir su misión.