Hace 27 años la Virgen hizo su aparición en un pequeño pueblito de Chontales, en donde escogió a un humilde campesino para que fuera el portador de los mensajes de perdón, paz, esperanza y reconciliación que enviaba a toda la nación. En ese entonces, Nicaragua vivía momentos de guerra, crisis económica y exilio forzado.
A 27 años de esa primera aparición de la Madre de Dios, el país aún clama por reconciliación, paz y justicia.
Hoy en día el municipio de Cuapa, donde la Virgen apareció hace 27 años al fallecido sacerdote Bernardo Martínez, se ha convertido en santuario de fe mariano, donde miles de fieles católicos peregrinan en busca de sosiego espiritual.
“La aparición de Cuapa es un momento de buscar el consuelo en Jesús y en María, caminando con la fuerza del Espíritu Santo a favor de la vida; siendo hombres y mujeres de oración, de fe viva, de compromiso del amor, el perdón y la paz”, expresó el sacerdote Oscar Chavarría, párroco de Cuapa.
El sacerdote dijo que los tiempos son duros y difíciles por lo que instó como necesaria la urgencia de acercarse a Dios y un cambio de vida y poner en acción la fe y vivir en plena misericordia, poniendo en hecho lo que creemos, “es decir siendo templos vivos que por medio de María amamos a Jesús, le seguimos y nos comprometemos a ser verdaderos cristianos”.
HAY QUE CAMBIAR
A criterio del padre Oscar Chavarría, los mensajes de Cuapa continúan vigentes y seguirán vigentes mientras no haya un comportamiento de cambio en el comportamiento de los nicaragüenses.
“¿Seguiremos sufriendo en este país? Sí, mientras no cambiemos. La Virgen en sus mensajes dice que cambiemos, pero no hay cambio; entonces seguiremos sufriendo”, expresó el párroco de Cuapa.
Dijo que el mensaje de la Virgen hace 27 años aún sigue vivo, “ella nos sigue pidiendo que nos perdonemos, que nos amemos porque sólo así conseguiremos vivir en paz”.
Añade: “Perdura el mensaje porque la Virgen dijo que si no había cambio seguiríamos sufriendo y el mensaje está vigente y sigue vivo y los signos de amor, perdón y paz siguen tangibles en Cuapa. Amémonos, ese es el deseo de Dios y su Madre”, afirmó el padre Óscar Chavarría.