El deterioro ecológico ocupa parte de los debates de la asamblea de los obispos de América Latina, reunidos desde el lunes en Aparecida, donde incluso algunos participantes han pedido convertir la protección de la “vida del hombre y la naturaleza” en el tema central.
Es difícil evitar pensar en la ecología en medio de la exuberante naturaleza que rodea el santuario donde sesiona la asamblea en el sureste de Brasil.
“Los derechos de la naturaleza y la Amazonia serán uno de los puntos que durante estas semanas formarán parte de las reflexiones de los obispos”, señaló a la AFP el obispo venezolano Baltazar Porras, uno de los tres designados para explicar a la prensa los detalles del debate.
El sacerdote Ignacio Madera, que participa de la asamblea en su calidad de presidente de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos (Clar) va más allá y cree que las reflexiones sobre el medio ambiente incluso podrían ser el asunto central de la asamblea, que concluirá el 31 de mayo.
“El desafío principal que vemos desde la vida religiosa es la defensa de la vida. La vida está cada vez más amenazada en el continente. No solamente la vida humana sino también la vida de la creación, la naturaleza”, apunta Madera, profesor de teología en Bogotá.
Cada una de las cuatro conferencias anteriores de los obispos de América Latina se ha caracterizado por subrayar un aspecto dominante de la realidad del subcontinente donde viven casi la mitad de los 1,100 millones de católicos del mundo.
En 1955 en Río fue la disminución del clero, en 1968 en Medellín la opción preferencial por los pobres y en 1979, en Puebla (México) la teología de la liberación fue objeto de un pulso particular entre el entonces recién llegado Juan Pablo II y los prelados del continente. Finalmente en Santo Domingo (1992), el eje central fue la propuesta de una nueva evangelización al cumplirse el quinto centenario de la conquista.
“Necesitamos criar una cultura de amor y de comunión con la naturaleza, la tierra, el agua y todos los seres vivos. Esto es la espiritualidad ecológica”, asegura el monje benedictino Marcelo Barros.
“Las religiones indígenas y afrodescendientes nos enseñan a convivir con el agua como un don sagrado y un sacramento divino. Esto es fundamental para el presente y para que podamos tener un futuro en este planeta”, subraya Barros, que en el pasado fue asistente del fallecido “obispo rojo”, Helder Cámara.