Fue Julio Verne, el famoso escritor francés especialista en ciencia ficción, quien señaló a Noruega como “el país del sol de la medianoche”, aludiendo al sorprendente paisaje de verano cuando el astro rey no tiene ocaso. Sin embargo, hoy en día lo impresionante de Noruega es que combina una extensa solidaridad social con un absoluto respeto a los derechos políticos, dentro de un régimen democrático con alternabilidad de los partidos políticos en el poder. A su vez, los riesgos cubiertos por su sistema de seguridad social abarca todos los riesgos que corre la naturaleza humana, desde la cuna hasta la tumba, como propuso Beveridge en 1940. En todo caso, el plan noruego disminuye notablemente la desigualdad y las tensiones sociales, posibilitando la tolerancia a la diversidad y estimulando la cooperación, confianza y transparencia entre Gobierno y sociedad civil. Por lo demás, todo el mundo en Noruega paga cumplidamente sus impuestos, que llegan hasta gravar el 45 por ciento de las ganancias. Mas aún, cuando en 1970 se descubrieron los mantos de petróleo en el subsuelo del Mar del Norte, que le permite un PIB de 40,000 dólares per cápita anuales, el Gobierno se abstuvo de disminuir las tasas impositivas destinando buena parte de los ingresos extraordinarios del petróleo a robustecer las reservas del seguro social. Se equivocaron quienes se opusieron que el Gobierno construiría obras públicas faraónicas, incrementaría los salarios o promovería al primer ministro como líder regional al estilo de Chávez en Venezuela.
Por otra parte, la naturaleza dotó a Noruega de una caprichosa geografía llena de contrastes: cascadas irisadas, decenas de miles de isletas, espectaculares fiordos, montañas con restos glaciales y aguas temperadas en el Mar del Norte, resultado de las corrientes cálidas del golfo de México. Por lo demás, la historia de Noruega comienza con los aguerridos vikingos que asolaron Europa durante dos siglos navegando en elaborados barcos fuertes y veloces, capitaneados por marinos provistos con el clásico Jelm bicornio, logrando consolidar la unidad nacional. Un detalle que distingue ese período es que el país escandinavo, a diferencia de los europeos, no tuvo caballeros feudales privilegiados, sino campesinos y pescadores autónomos que edificaban sus propias iglesias de madera esculpida con diseños originales, todavía bien conservadas. Curiosamente su vecina Dinamarca englobó a Noruega por 400 años, ahora llamados los cuatro siglos de la noche negra. Más aún, con las guerras napoleónicas, Noruega fue regalada a Suecia que la retuvo casi una centuria. De ahí que la celebración de su efemérides se concentre en la primera y única Carta Magna de 1814. Debido quizás al carácter flemático de los noruegos, introvertidos y huraños, los prefieren como árbitros en situaciones conflictivas. Así fue que Naciones Unidas escogió como su primer Secretario General a Trygve Lie. En el campo de las artes y letras, Noruega sobresale con genios de la talla del dramaturgo Henrik Ibsen, el compositor Edvard Grieg, el impresionista Edvard Munch y el Premio Nóbel de literatura Knut Hamsun. En otro orden de ideas, el interés de Noruega por la preservación de alimentos, le llevó a combinarse con Bill Gates en ese campo humanitario. Con respecto a Nicaragua, Noruega financia significativos programas de ayuda, enfocados al desarrollo sostenible y la gobernabilidad; así como en lo cultural, beneficiando a la población más necesitada. En el año 2007 por ejemplo, Nicaragua recibirá una cooperación de aproximadamente 12.8 millones de dólares. —El año pasado apoyó a un grupo de intelectuales que conmemoraron el centenario del dramaturgo Ibsen—. En la actualidad la Ministra de Cultura cuenta con un financiamiento para fortalecer institucionalmente al INC . Finalmente, mencionemos que la celebración del 17 de mayo, en vez de desfiles militares, los noruegos organizan una fiesta popular llena de color y alegría, donde escolares y gente de toda edad concurren cantando y bailando, ataviados con sus atractivos trajes nacionales.