El Fauno ha encontrado por fin a Ofelia, una princesa perdida en cuerpo humano que para volver a su padre deberá cumplir tres pruebas.
Ofelia vive en un mundo lleno de fantasía en el que habita el Fauno, hadas, magia y un laberinto, lejos de lo que ocurre a su alrededor, en España, 1944, después de una guerra civil que ha dejado desperdigados a hombres como Vidal, un coronel de lo más cruel dentro de las filas quien es el papá a la fuerza de una Ofelia que sabe, no está hecha para este mundo, sino, para irse allá donde la esperan sus verdaderos progenitores.
Esta es una producción del mexicano Guillermo del Toro que estuvo nominada al Oscar a Mejor Película y en la que como curiosidad, incluyó a las dos hadas de la Agencia de Investigación Paranormal que aparecen en su película Hellboy.
La historia es desde tierna hasta lo más brutal posible así que no deberían llevar a sus hijos para ver cómo un militar mata a botellazos a un sospechoso o cómo logra sacar información a los detenidos con sus métodos de tortura.
Del Toro nos presenta que la imaginación latinoamericana entra con fuerza en el mundo del cine y también, con calidad, con historias cargadas de contenido, tanto fantástico como de fondo y que Hellboy del 2004 no fue un accidente ni El Espinazo del Diablo del 2001.
Esto nos hace pensar en grande para el futuro de los cineastas latinos en los Oscar y nos da aliento para renovar un género que a veces, entra en el fango, se estanca o se paraliza a como El Hombre Araña. Demos pues, la bienvenida a Ofelia y el maravilloso recorrido para llegar a lo que más desea, aunque en el esfuerzo termine con los ojos viendo a la Luna.