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Paul Wolfowitz. (LA PRENSA/AP)
Wolfowitz dejará el Banco Mundial en junio
EFE
Bush lamenta partida

La Casa Blanca lamentó hoy la renuncia de Paul Wolfowitz a la presidencia del Banco Mundial y "hubiera preferido que permaneciera en el cargo", pero anunció en un comunicado que pronto designará a un candidato para sucederle.

“Tal como dijo el presidente (George W. Bush) más temprano, lamentamos este desenlace”, dijo la Casa Blanca.

“Paul Wolfowitz es un hombre honesto, dedicado con pasión a la suerte de los pobres del mundo entero. Hubiéramos preferido que permaneciera en el Banco, pero el presidente acepta con reticencia su decisión (...) El presidente anunciará pronto un candidato a fin de permitir una transición ordenada para que el Banco se concentre de nuevo en su misión”, añadió el comunicado.

La caída paso a paso

Esta es una cronología de los eventos que llevaron a Paul Wolfowitz a abandonar el cargo de presidente del Banco Mundial.

-- Junio de 2005: Wolfowitz, ex subsecretario de Defensa estadounidense, llega a la presidencia del Banco Mundial bajo recomendación del gobierno del presidente norteamericano George W. Bush, con la aprobación de los 185 miembros del banco. Wolfowitz colocó como prioridad la lucha contra la corrupción en los países que reciben fondos del BM.

Informa al Consejo de Administración que mantiene una relación con una empleada del banco, Shaha Riza, y pregunta qué debe hacer para evitar un conflicto de intereses.

El comité de ética del banco recomienda la transferencia de Riza a una posición externa, aunque permanece en la nómina del banco. Riza es enviada al Departamento de Estado estadounidense.

-- 9 de abril de 2007: Diarios estadounidense revelan que Wolfowitz arregló personalmente aumentos de sueldo y ascensos para Riza, pero el presidente del BM niega haber incurrido en favoritismo. El mismo día, la junta directiva crea un comité para investigar el asunto.

-- 12 de abril: Wolfowitz se disculpa públicamente. "Cometí un error, por lo que me siento apenado", dijo dos días antes de la apertura de la reunión bianual del banco en Washington.

-- 15 de abril: En la reunión, varios países europeos exigieron que Wolfowitz enfrentara las consecuencias de sus errores, pero representantes africanos lo apoyaron. Wolfowitz rechaza la posibilidad de renunciar.

-- 16 de abril: El gobierno de Bush reafirma su "total confianza" en Wolfowitz, aseverando que "ha hecho un muy buen trabajo en el Banco Mundial".

-- 18 de abril: Uno de los dos vicepresidentes del BM, el neozelandés Graeme Wheeler, estimó que Wolfowitz debía renunciar.

-- 25 de abril: El Parlamento Europeo aprueba una resolución que exige a la Unión Europea pedir la salida de Wolfowitz durante una reunión con Bush en la Casa Blanca el 30 de abril. Wolfowitz, en una carta dirigida al consejo de administración del BM, se queja de ser tratado "injustamente".

-- 30 de abril: Tras su entrevista con los líderes europeos, Bush indica: "El debe quedarse y debe tener una audiencia justa". La canciller alemana, Angela Merkel, dice que el Banco debe enfrentar el escándalo de manera "transparente y honesta".

En una audiencia con el consejo de administración, Wolfowitz denuncia una "campaña de calumnias" y nuevamente desestima su renuncia.

-- 3 de mayo: En una misiva al comité investigador Wolfowitz destaca "reglas ambiguas del banco y mecanismos de administración poco claros" con respecto al código de conducta interno del BM.

"Es sumamente injusto y equivocado sugerir que trato de confundir a alguien, y llamo al comité a rechazar el señalamiento de que carezco de credibilidad", escribió.

-- 7 de mayo: Kevin Kellems, cercano asesor de Wolfowitz, renuncia señalando que "es muy difícil ser eficaz" en medio de la tensa situación.

-- 14 de mayo: En su informe final el comité investigador concluye que Wolfowitz violó normas del banco. Recomienda "que el consejo de administración considere si Wolfowitz será capaz de ejercer el liderazgo necesario para asegurarse de que el banco siga operando de la mejor manera posible para cumplir con su mandato".

-- 15 de mayo: El gobierno de Bush reitera su apoyo a Wolfowitz y evoca la necesidad de "servir a los mejores intereses de la institución".

-- 17 de mayo: El BM anuncia en un comunicado que Wolfowitz renunciará el 30 de junio al cargo de presidente, luego de alcanzar un acuerdo con el Consejo de administración de la institución.

WASHINGTON.- Los dos tumultuosos años de Paul Wolfowitz al frente del Banco Mundial (BM) llegaron hoy a un abrupto final tras su decisión de abandonar su puesto el próximo 30 de junio, luego de verse envuelto en un escándalo de faldas al que no pudo hacer frente.

El Consejo Ejecutivo, después de largas jornadas de discusión sobre su futuro, aceptó esta tarde la dimisión de Wolfowitz efectiva al 30 de junio de este año.

Wolfowitz aterrizó con mal pie en el BM, donde cayó como un jarro de agua fría la selección de un "halcón" del Pentágono para dirigir una entidad que concede cada año préstamos por unos 20.000 millones de dólares en ayuda al desarrollo.

Su desembarco en la sede del Banco en Washington, a escasos metros de la Casa Blanca, coincidió con una avalancha de artículos que presagiaban que Wolfowitz convertiría el organismo multilateral en un brazo de la política exterior estadounidense.

Pero él hizo oídos sordos a las críticas e insistió en que quería convertir a Africa en la prioridad de su mandato.

A ese primer objetivo sumó otro igualmente importante, la lucha contra la corrupción, una batalla que quiso librar a su manera, lo que le valió un sonado enfrentamiento con destacados miembros del Consejo Ejecutivo, integrado por 24 directores que representan a los 185 accionistas de la entidad.

POLÉMICO GRUPO DE FIELES

Más polémica, todavía, sería su decisión de rodearse de un pequeño grupo de fieles como Robin Cleveland, ex directora adjunta de Programas de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, y Kevin Kellems, a quien Wolfowitz conocía de sus años en el Pentágono.

La percepción generalizada dentro de la institución financiera es que eran ellos los que dirigían los hilos con un aparente desdén por la opinión de funcionarios que llevaban años trabajando en temas de desarrollo.

La atmósfera de desconfianza provocó la dimisión de alrededor de una docena de altos funcionarios, entre ellos un director gerente, el asesor legal, el director general de finanzas y seis vicepresidentes.

En ese ambiente, la noticia de que el campeón de la lucha contra la corrupción había decidido promocionar y aumentar el sueldo de su novia en cerca de 61.000 dólares fue la gota que colmó el vaso.

CREDIBILIDAD DEL BM EN ENTREDICHO

De poco valieron los argumentos de que intentó recusarse del caso. Su elección, sostuvieron desde la ministra de Desarrollo alemana, Heidemarie Wieczorek-Zeul, hasta notables académicos de la Universidad de Harvard como Kenneth Rogoff, restaba credibilidad al BM y ponía en entredicho el propio futuro de la institución.

Tras una titánica lucha para mantener su puesto, Wolfowitz optó finalmente hoy por tirar la toalla y rendirse a las presiones.

Queda por ver qué pasos dará a partir de ahora este polémico funcionario, a quien hasta sus críticos consideran un hombre de una inteligencia superior a la media.

Wolfowitz nació un 22 de diciembre de 1943 en Nueva York, en el seno de una familia judía, y creció oyendo decir a su padre lo afortunada que eran por haber escapado a la Europa dictatorial y desembarcado en seguro suelo estadounidense.

De su padre, el matemático de origen polaco Jacob Wolfowitz, heredó el deseo de "hacer lo correcto".

HOMBRE DE CONFIANZA DE REAGAN Y LOS BUSH

El joven Wolfowitz destacó en la Universidad de Cornell, donde cursó estudios de matemáticas; y en la de Chicago, donde obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas.

Su larga trayectoria profesional despegó a finales de los años 70 con varios puestos en el Departamento de Estado durante los que se concentró en el control armamentístico y la no-proliferación nuclear.

Su perfil político cobró estatura entre 1986 y 1989, cuando, con Ronald Reagan en la presidencia, debutó como embajador en Indonesia.

Su carrera en el mundo de la Defensa continuó en 1989, a su regreso de Indonesia, cuando el entonces presidente George H.W. Bush lo nombró número tres del Pentágono.

En 1994 volvió al mundo académico, al convertirse en decano de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, puesto que desempeñó hasta 2001, cuando asumió el cargo de número dos en el Pentágono.

Fue ahí donde su trayectoria sufrió un golpe mortal, al convertirse en uno de los principales defensores de la invasión de Irak, una decisión que promete perseguirlo hasta la tumba.

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