La más grave secuela a mediano plazo del golpe perpetrado por el huracán Felix al país podría ser el azote de una sequía con niveles de desertificación durante los primeros tres meses del año próximo.
El Gobierno Central aún no ha debatido públicamente sobre el grado de realidad de esta amenaza, pero algunas instituciones que cuentan con información técnica propia ya afinan planes de contención.
La Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) fue la primera entidad en dar a conocer estas planificaciones.
Ruth Selma Herrera, presidenta del Consejo Directivo de Enacal, aseguró que esta empresa estatal no ha recibido una alerta sobre una sequía extrema por parte del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter). Pero, la funcionaria reconoció que las medidas de contención preparadas por la aguadora son de cara a amortiguar la falta de disponibilidad de los recursos hídricos a niveles críticos.
Fuentes técnicas de Enacal vinculadas a la elaboración de este plan comentaron que la principal preocupación radica en la enorme cantidad de madera derribada por el paso del huracán Félix.
La representación de Naciones Unidas radicada en Nicaragua dio a conocer ayer que estiman en un millón 600 mil hectáreas de bosques que fueron arrasados por Félix.
La cantidad de madera tumbada, además del riesgo de incendios forestales ya reconocido por el Gobierno, también contribuiría en generar un ambiente de desertificación, cuyos efectos repercutirían prácticamente en todo el país.
DOS MILLONES DE DÓLARES
Herrera informó que Enacal ha dispuesto de dos millones de dólares para la implementación de los planes de contención de cara a la sequía.
Estos fondos provienen de la colecta regular de Enacal y en parte del financiamiento otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por medio de una serie de convenios de cooperación con la distribuidora de agua.
“Esto no depende de una coyuntura particular, sino que no queremos estar de cara a la crisis y hasta ese momento ver cómo enfrentarla. Nosotros queremos trabajar desde ahora que estamos en invierno. No queremos cometer los errores de las pasadas administraciones”, señaló Herrera.
LOS PLANES ACORDADOS
Las medidas que empieza a esbozar Enacal para enfrentar esta eventual sequía es la perforación de entre 15 y 20 nuevos pozos en sitios ya determinados por la aguadora.
También se prepara la planificación de una programación de abastecimiento de agua en aquellas zonas que por sus condiciones geográficas (principalmente el estar ubicados en zonas altas) son propensas a no recibir un fluido constante de agua.
También Enacal trabaja en el mantenimiento de equipos de bombeo, camiones y pozos para que estos operen en condiciones técnicas óptimas durante la emergencia que se prevé el verano próximo. Aún así, Enacal reconoce que el impacto será fuerte.