El jugador más completo, no es necesariamente el mejor. En el beisbol nacional, Julio Medina era el mejor, pero Juan Cabrera era el más completo.
Medina tenía un talento tan especial que le permitió trascender por encima de todos, pero carecía de poder, una de las cinco herramientas que sí estaban en el material de Cabrera.
Después vimos el ascenso de Nemesio Porras y su impresionante historial construido a base de ofensiva y defensa, pero siempre careció de velocidad, una habilidad con la que sí contaba Ramón Padilla.
Sin embargo, en el beisbol actual, en Justo Rivas parecen converger todos los componentes que definen a un jugador completo y al mejor a la vez: tacto, poder, brazo, defensa y velocidad. Las cinco herramientas que persiguen los cazatalentos.
Es decir, que además de ser el más integral, Justo es el jugador más impactante. Está en su apogeo y de su entrega y su compromiso con su futuro, dependerá el nivel que alcance su juego.
Aquí nadie tiene un brazo fuerte y preciso como el de Rivas. Nadie golpea la bola tan lejos como él, fue líder de bateo en la última liga, su defensa es tan solvente que el experimento de convertirlo de jardinero derecho, a centerfielder, resultó un acierto.
Sobre las bases no es un bólido, pero su velocidad es average. Sin embargo, hay algo que creo debería ajustar y es su enfoque a la hora de batear, es decir, que debe pasar de ser un bateador preocupado por su average, a un slugger de verdad.
Rivas debe comprender que ayuda más a su equipo, a la liga, y a él mismo, si se decidiera a batear jonrones.
Artilleros como Pedro Selva y Ernesto, construyeron sus leyendas sacándole el mejor provecho a su fortaleza, no defendiéndose como hiteadores.
Jugar en un parque tan espacioso como León es un handicap para Justo, pero él tiene poder para trascender aún con ese inconveniente. Ese podría ser su reto.