EL PERFUME
Siempre es admirable el esfuerzo de un director de cine el llevar a la pantalla grande la versión de una novela y más si esta es tan difícil y ambiciosa de hacerse.
El Perfume, un libro escrito por el alemán Patrick Süskind, trata de un ser que ha nacido entre la podredumbre de París del XVII, entre restos de desechos y que sobrevive a los más adversos ambientes.
Este ser, descrito por el escritor como alguien igual de resistente que una garrapata, es Jean-Baptiste Grenouille quien nace con el don de identificar cada olor que hay en la tierra y que anhela trabajar en una perfumería para conocer cómo contener el aroma de las cosas, desde el vidrio hasta el cabello.
Lo llamativo de la cinta es que el director no utilizó efectos especiales para plasmar una historia llena de fragancias. Cualquiera hubiera recurrido a algún truco para hacernos más fácil identificarnos y llevarnos a ese mundo de aromas, pero aquí se fue por el camino más exigente de hacer que los actores nos transmitieran esas esencias y hasta hedores.
El único intento hecho con pudor fue al final cuando se ve un destello del mejor de los perfumes creados por esta rara especie humana que tratando de llevar a la perfección su trabajo, acaba convirtiéndose en un asesino a quien no le importa la cantidad de cuerpos dejados tirados con tal de lograr su fin de extraer un bálsamo que lo podría convertir en el ser más peligroso del mundo y que obligaría a cada habitante a quedar a sus pies por el embrujo de sus pócimas.
Pero no todo fue bien logrado. Las escenas finales pierden el brillo y asombro que Süskind mantiene en las páginas para dejar a los espectadores incrédulos ante el espectáculo de cuerpos desnudos, porque me parece que faltó la explicación del narrador sobre lo que ocurriría para darle oportunidad a los asistentes que nunca leyeron el libro a que supieran qué pasaría.
Quienes han leído la obra saldrán del filme contentos porque se guardó la mayoría de las descripciones de Süskind y quienes no leyeron la novela se irán preguntando por qué todo un pueblo se desnudó ante alguien que iba a ser molido a golpes debido a los crímenes que había cometido.