Puntos interminables, estiradas inimaginables, globos perfectos, calambres y muchos masajes. Tenis de alto voltaje.
Esto es lo que se vio en las cuatro horas y 44 minutos del partido de segunda ronda del Abierto de EE.UU. entre el serbio Novak Djokovic (tercer preclasificado) y Radek Stepanek.
Con un aforo lleno y en pie, Djokovic hincó sus rodillas en el cemento de Flushing Meadows tras vencer a su rival 6-7 (4), 7-6 (5), 5-7, 7-5, 7-6 (2).
“Primero que todo quiero felicitar a Radek, fue un partido inolvidable”, dijo Djokovic en medio de una ensordecedora ovación para ambos jugadores.
La titánica batalla contó con 122 subidas a la red de Stepanek, con 69 puntos ganadores de Djokovic y dolor, mucho dolor.
“Tuve calambres en las dos piernas, en los brazos, en la espalda”, dijo Djokovic inmediatamente después de acabar el encuentro.
Y es que ambos jugadores, en los últimos sets, fueron atendidos varias veces por los masajistas del torneo.
Con su victoria, Djokovic demostró que tiene el físico y la mente para retar al número uno del mundo Roger Federer. Empero, quizás las exigencias del partido ante Stepanek le cobren factura en las próximas rondas.
“No sé cómo voy a recuperarme”, dijo el serbio, que hace unas semanas batió en el Masters de Montreal a Andy Roddick (5), Rafael Nadal (2) y el mismo Federer.
Su próximo rival es el argentino Juan Martín del Potro.